benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
El tiempo pasó en un instante
quedan los recuerdos a lo lejos,
relámpagos de luz en el momento
cuando me estoy mirando en el espejo,
siento que ya pasó… y que he vivido,
no, no quiero quedarme en el rincón
sintiendo que estoy en el olvido…
Siento el palpitar de mis sentidos,
oigo una voz decir… ¡abuelo!,
es la voz reconocida de mi vida
que le ha dado vida… a mis anhelos.
El tiempo pasó de prisa
como de prisa pasa el viento,
se fue en un suspiro
con sus quejas y lamentos…
Voló como vuela el pensamiento;
ya el tiempo no puede regresar,
me queda ahora
vivir nuevos momentos,
viajando en las imágenes
que nunca he de olvidar.
El tiempo pasó en la brisa,
solo quiero recordar
la riqueza de la experiencia,
y comenzar a vivir la nueva etapa
con libertad para pensar,
en mi nieto o un nieto de la calle,
cuando me salude con dignidad
y cuando me diga con respeto,
te quiero abrazar;
y en ese preciso instante
pueda sentir en la voz del viento
tararear la palabra… ¡abuelo!,
palabra mágica
que vivirá por siempre,
al latir mi corazón
con la alegría del consuelo.
Benigno Rodríguez
Venezuela
quedan los recuerdos a lo lejos,
relámpagos de luz en el momento
cuando me estoy mirando en el espejo,
siento que ya pasó… y que he vivido,
no, no quiero quedarme en el rincón
sintiendo que estoy en el olvido…
Siento el palpitar de mis sentidos,
oigo una voz decir… ¡abuelo!,
es la voz reconocida de mi vida
que le ha dado vida… a mis anhelos.
El tiempo pasó de prisa
como de prisa pasa el viento,
se fue en un suspiro
con sus quejas y lamentos…
Voló como vuela el pensamiento;
ya el tiempo no puede regresar,
me queda ahora
vivir nuevos momentos,
viajando en las imágenes
que nunca he de olvidar.
El tiempo pasó en la brisa,
solo quiero recordar
la riqueza de la experiencia,
y comenzar a vivir la nueva etapa
con libertad para pensar,
en mi nieto o un nieto de la calle,
cuando me salude con dignidad
y cuando me diga con respeto,
te quiero abrazar;
y en ese preciso instante
pueda sentir en la voz del viento
tararear la palabra… ¡abuelo!,
palabra mágica
que vivirá por siempre,
al latir mi corazón
con la alegría del consuelo.
Benigno Rodríguez
Venezuela
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