El tiempo es un candelabro

Solaribus

Poeta veterano en el portal
El tiempo es un candelabro
la sombra se diluye
nace un pez​
desde un grano de arena

después de todo no alcanza con atravesar tu cuerpo
con un carcaj de luces
para llenarme de tu voz

ni un enjambre de dinámicos peldaños
ni un alud de gargantas que clamen
que el amor es un árbol de madera infinita

desmembrado del sol
el corazón es nube que llueve
la vida entera el olvido de lo frágil

un extravío de cosas
sin reemplazo
sin retorno

algunas veces
lloro volcanes apagados
la luz de las antorchas
sangra sin entibiar

sin alumbrar
sin destilar verdor alguno
un pájaro tirita en mi boca
una serpiente lo devora en mis manos

desvaneciente
sin materia
entre orillas que se juntan
la voz latido
y el silencio
perdida
inmóvil
muda
allá
en el final de la mirada
tus ojos​
de todos los tiempos pasados
turmalina niña desmayo

humedezco mis pies
en tu ternura de mar
rojizo y cera
gasto mis pasos en tu presencia

y guardo
el brillo de mis grietas​
para llorarte como a un dios
que quise tanto

y descanso en el misterio carmín
de tus naufragios
las estrellas
respiran como peces​
tendidos en la arena
tienen raíces
(rabiosos gritos)​
hasta el final del vacío
en el principio
relámpago y espejo
son música
que me lava los ojos
la boca​
y baja a media asta
mi garganta
para escucharte



©Daniel Cáseres
©Mineral
 
El tiempo es un candelabro
la sombra se diluye
nace un pez​
desde un grano de arena

después de todo no alcanza con atravesar tu cuerpo
con un carcaj de luces
para llenarme de tu voz

ni un enjambre de dinámicos peldaños
ni un alud de gargantas que clamen
que el amor es un árbol de madera infinita

desmembrado del sol
el corazón es nube que llueve
la vida entera el olvido de lo frágil

un extravío de cosas
sin reemplazo
sin retorno

algunas veces
lloro volcanes apagados
la luz de las antorchas
sangra sin entibiar

sin alumbrar
sin destilar verdor alguno
un pájaro tirita en mi boca
una serpiente lo devora en mis manos

desvaneciente
sin materia
entre orillas que se juntan
la voz latido
y el silencio
perdida
inmóvil
muda
allá
en el final de la mirada
tus ojos​
de todos los tiempos pasados
turmalina niña desmayo

humedezco mis pies
en tu ternura de mar
rojizo y cera
gasto mis pasos en tu presencia

y guardo
el brillo de mis grietas​
para llorarte como a un dios
que quise tanto

y descanso en el misterio carmín
de tus naufragios
las estrellas
respiran como peces​
tendidos en la arena
tienen raíces
(rabiosos gritos)​
hasta el final del vacío
en el principio
relámpago y espejo
son música
que me lava los ojos
la boca​
y baja a media asta
mi garganta
para escucharte



©Daniel Cáseres
©Mineral
Cierto que la luz de su paso nos marine la mirada; el tiempo, un recurso no renovable, un faro tan certero, como esa llama que nos impulsa a ponernos a nivel, para ver, escuchar, ser, estar....
Hermosa, como todas tus creaciones Daniel!!!
Un abrazo grande hasta tu orilla
Camelia
 
El tiempo es un candelabro
la sombra se diluye
nace un pez​
desde un grano de arena

después de todo no alcanza con atravesar tu cuerpo
con un carcaj de luces
para llenarme de tu voz

ni un enjambre de dinámicos peldaños
ni un alud de gargantas que clamen
que el amor es un árbol de madera infinita

desmembrado del sol
el corazón es nube que llueve
la vida entera el olvido de lo frágil

un extravío de cosas
sin reemplazo
sin retorno

algunas veces
lloro volcanes apagados
la luz de las antorchas
sangra sin entibiar

sin alumbrar
sin destilar verdor alguno
un pájaro tirita en mi boca
una serpiente lo devora en mis manos

desvaneciente
sin materia
entre orillas que se juntan
la voz latido
y el silencio
perdida
inmóvil
muda
allá
en el final de la mirada
tus ojos​
de todos los tiempos pasados
turmalina niña desmayo

humedezco mis pies
en tu ternura de mar
rojizo y cera
gasto mis pasos en tu presencia

y guardo
el brillo de mis grietas​
para llorarte como a un dios
que quise tanto

y descanso en el misterio carmín
de tus naufragios
las estrellas
respiran como peces​
tendidos en la arena
tienen raíces
(rabiosos gritos)​
hasta el final del vacío
en el principio
relámpago y espejo
son música
que me lava los ojos
la boca​
y baja a media asta
mi garganta
para escucharte



©Daniel Cáseres
©Mineral
Bello material digno de mi reconocimiento. Un agrado conocer tu gran pluma amigo Solaribus. Te saluda, Drümz.
 

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