Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
Si todos los relojes de mi casa
cesaran de repente el movimiento,
el tiempo transcurrido y que transcurre,
¿el mismo tiempo, acaso,
no cesara, al mismo tiempo?
Si cesaran las horas y minutos,
los segundos, los momentos, los instantes,
si bastara seguir un suave aliento,
si seguir un sentimiento ya es bastante
para alcanzar sin paso vacilante
el compás sincopado de los vientos;
si bastara liberar el pensamiento
que derriba a su paso los gigantes
carceleros de los sueños
cambiándolos por pequeños
molinos insignificantes,
si tan solo bastaran los latidos
de un corazón que late sin recuerdos,
o el sonido cadencioso de los sueños,
o el rumor de los deseos contenidos,
no habría tiempo, memoria, no habría olvido
y el compás de la brisa bastaría
para vivir en alas de poesía
y liberar el tiempo no perdido.
Ton Rodríguez
cesaran de repente el movimiento,
el tiempo transcurrido y que transcurre,
¿el mismo tiempo, acaso,
no cesara, al mismo tiempo?
Si cesaran las horas y minutos,
los segundos, los momentos, los instantes,
si bastara seguir un suave aliento,
si seguir un sentimiento ya es bastante
para alcanzar sin paso vacilante
el compás sincopado de los vientos;
si bastara liberar el pensamiento
que derriba a su paso los gigantes
carceleros de los sueños
cambiándolos por pequeños
molinos insignificantes,
si tan solo bastaran los latidos
de un corazón que late sin recuerdos,
o el sonido cadencioso de los sueños,
o el rumor de los deseos contenidos,
no habría tiempo, memoria, no habría olvido
y el compás de la brisa bastaría
para vivir en alas de poesía
y liberar el tiempo no perdido.
Ton Rodríguez
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