manuelo
Poeta fiel al portal
Me dejó cierta morriña
ese amor desconocido
que pudo ser largo y no
pero tenía que haber sido.
Hermosa fue aquella noche
empecé a besar sus pies
y cuando llegué a sus piernas
ya me abrasaba la sed.
Modisqueaba su ombligo
toda su barriga entera
y en el volcán de sus pechos
mis manos hicieron presa.
Le cerré con dos besitos
sus ojos de enamorada
y en la carne de sus labios
una promesa dejaba.
Después la hice toda mia
mientras la luna miraba;
su aliento me estremecía
y el tiempo me traicionaba.
¡Qué poco duró la noche,
qué terca la madrugada!
Sólo me queda el recuerdo
mezclado con la nostalgia.
ese amor desconocido
que pudo ser largo y no
pero tenía que haber sido.
Hermosa fue aquella noche
empecé a besar sus pies
y cuando llegué a sus piernas
ya me abrasaba la sed.
Modisqueaba su ombligo
toda su barriga entera
y en el volcán de sus pechos
mis manos hicieron presa.
Le cerré con dos besitos
sus ojos de enamorada
y en la carne de sus labios
una promesa dejaba.
Después la hice toda mia
mientras la luna miraba;
su aliento me estremecía
y el tiempo me traicionaba.
¡Qué poco duró la noche,
qué terca la madrugada!
Sólo me queda el recuerdo
mezclado con la nostalgia.