Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Yo,
como espera un motor el aceite,
suavemente, ladeé mi cabeza,
hasta su aliento.
Abrí la boca, un poquito,
el tin tin del corazón,
un poquito más,
y me tragué
su beso,
como la sed que no se escribió nunca.
Mío, tuyo, tuyito.
Te estoy queriendo,
yo te amo, pero,
ten,
toma.
Mío, tuyo, tuyito.
Silencio somos dentro del beso,
ten,
toma,
porque cuando el ojo no está,
quedan las manos,
o el sonido del sosiego,
o el éter del aliento,
y si el aliento no está,
entonces el amor nos indica
la salida del laberinto
hacia la luz,
donde con la ternura doliente de Beethoven,
un rato contigo es un día,
tus ojos la eternidad, un día,
un año, extraño rato,
extravío del pasado,
coordenadas exactas, te amo.
..
.
Jesús Soriano
Yo,
como espera un motor el aceite,
suavemente, ladeé mi cabeza,
hasta su aliento.
Abrí la boca, un poquito,
el tin tin del corazón,
un poquito más,
y me tragué
su beso,
como la sed que no se escribió nunca.
Mío, tuyo, tuyito.
Te estoy queriendo,
yo te amo, pero,
ten,
toma.
Mío, tuyo, tuyito.
Silencio somos dentro del beso,
ten,
toma,
porque cuando el ojo no está,
quedan las manos,
o el sonido del sosiego,
o el éter del aliento,
y si el aliento no está,
entonces el amor nos indica
la salida del laberinto
hacia la luz,
donde con la ternura doliente de Beethoven,
un rato contigo es un día,
tus ojos la eternidad, un día,
un año, extraño rato,
extravío del pasado,
coordenadas exactas, te amo.
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Jesús Soriano