Évano
Libre, sin dioses.
Llueve de esa manera lateral y odiosa, esa agua fina y a mansalva que hace inútil el paraguas para los pantalones y zapatos. Es 28 de febrero y anochece con los malditos pantalones de pana que pesan y humedecen a unas piernas ya frías de por sí. Pasa un autobús, raudo, no da tiempo a bajar el paraguas para parar el alud de agua sacada violentamente de la carretera, empapando medio cuerpo, hijoputa, no te estrellaras los sesos en la primera curva. Se oye un frenazo a lo lejos, seguido de un tremendo golpe. Corriendo, para ver lo sucedido, entre la lluvia y el ulular del viento y el sonido de una ambulancia lejana. El autobús se ha estrellado contra un camión, inexplicablemente parado en la curva. Imposible haberlo visto. El conductor ha roto el parabrisas, saliendo despedido contra las vigas que el camión transportaba. Sus sesos están esparcidos por la carretera.
Soy todopoderoso, grita con los brazos alzados al cielo, sin paraguas, calándose. ¡Nubes, ojalá os encontrarais para siempre en los polos!, exclama como un loco. Rayos, relámpagos y truenos acuden al pueblo, incendiando y explotando en la noche y a la noche, iluminando los cielos en azules que aterrorizan a los viandantes, a sus cabezas alzadas. Un viento que ensordece se oye en los horizontes. Vuelan paraguas, carteles, alguna señora gorda a la que no le ha dado tiempo a agarrarse a nada. Algún señor calvo a perdido su peluquín; y los carteles, papeles, perros, gatos, pájaros, una lavadora, coches, camiones, edificios... todo vuela mientras él permanece estático, gritando, poseído, Soy el más mejor, juajuajua, a la mierda todo, no podréis conmigo, llevaros a mi señora también juajuajua, soy todopoderoso. Una bofetada enorme lo ha despertado con una frase mundana, nada de frase de ningún dios, Despierta Pepe, despierta que no me dejas dormir y me destapas. Otra torta que suena y Pepe se despierta como un simple humano, pidiendo perdón a su señora por haberla destapado, por haber tirado las mantas al suelo, Que hace mucho frío y estamos en febrero, so gilipollas, Perdón, mujer, una pesadilla, La próxima te vas al sofá a dormir, atontao, con tus pesadillas de mierda. Pepe duerme, duérmete de una vez para que tu señora no te pegue más y yo acabe el relato.
Soy todopoderoso, grita con los brazos alzados al cielo, sin paraguas, calándose. ¡Nubes, ojalá os encontrarais para siempre en los polos!, exclama como un loco. Rayos, relámpagos y truenos acuden al pueblo, incendiando y explotando en la noche y a la noche, iluminando los cielos en azules que aterrorizan a los viandantes, a sus cabezas alzadas. Un viento que ensordece se oye en los horizontes. Vuelan paraguas, carteles, alguna señora gorda a la que no le ha dado tiempo a agarrarse a nada. Algún señor calvo a perdido su peluquín; y los carteles, papeles, perros, gatos, pájaros, una lavadora, coches, camiones, edificios... todo vuela mientras él permanece estático, gritando, poseído, Soy el más mejor, juajuajua, a la mierda todo, no podréis conmigo, llevaros a mi señora también juajuajua, soy todopoderoso. Una bofetada enorme lo ha despertado con una frase mundana, nada de frase de ningún dios, Despierta Pepe, despierta que no me dejas dormir y me destapas. Otra torta que suena y Pepe se despierta como un simple humano, pidiendo perdón a su señora por haberla destapado, por haber tirado las mantas al suelo, Que hace mucho frío y estamos en febrero, so gilipollas, Perdón, mujer, una pesadilla, La próxima te vas al sofá a dormir, atontao, con tus pesadillas de mierda. Pepe duerme, duérmete de una vez para que tu señora no te pegue más y yo acabe el relato.
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