El toque de queda
Cuando por las noches paso el frío
a tu lado siento como si mis ideas
fueran a salir fuera de mi cráneo
dibujadas en las paredes oscuras de
nuestro cuarto pequeño de casa vieja
con luces de incienso que nos alumbran
los cuerpos amarrados con las piernas
y los brazos.
Delicados toques de queda que con el
paso de los años nos vamos dando
porque ya no nos importa salir a la calle
porque ya no nos gustan las
visitas de los hermanos,
los primos o los amigos añorados
Tú eres y ahora serás mi toque de queda,
mi noche perfecta, mi hermosa dama vieja.
Vivos o muertos nos haremos a la idea
de que no hay más que el calor de nuestros pensamientos
dibujados en las paredes oscuras de nuestro
cuarto pequeño y viejo que al igual que nosotros
se consume como las luz del incienso
Nota: A mis abuelos tristes y muertos por el abandono y la soledad de sus hijos
vivos que moriran igual.
Cuando por las noches paso el frío
a tu lado siento como si mis ideas
fueran a salir fuera de mi cráneo
dibujadas en las paredes oscuras de
nuestro cuarto pequeño de casa vieja
con luces de incienso que nos alumbran
los cuerpos amarrados con las piernas
y los brazos.
Delicados toques de queda que con el
paso de los años nos vamos dando
porque ya no nos importa salir a la calle
porque ya no nos gustan las
visitas de los hermanos,
los primos o los amigos añorados
Tú eres y ahora serás mi toque de queda,
mi noche perfecta, mi hermosa dama vieja.
Vivos o muertos nos haremos a la idea
de que no hay más que el calor de nuestros pensamientos
dibujados en las paredes oscuras de nuestro
cuarto pequeño y viejo que al igual que nosotros
se consume como las luz del incienso
Nota: A mis abuelos tristes y muertos por el abandono y la soledad de sus hijos
vivos que moriran igual.