mariano dupont
Poeta fiel al portal
Realidad de infinitas dimensiones
que nos sumergen,
sin sospechar la causa
en extraños tormentos.
Conciencia que rastrea
en la incognita,
a los fantasmas,
que torturan nuestra mente.
Terrores y horrores
de alienación y locura
que nos arrastran al espanto.
........................................
Envuelto en pavor
y en profunda confusión,
lo maligno de una fuerza,
me posee...
Una entidad, un ser;
avatares de malevolencia,
o poderes del abismo,
incognocible.
Algo sobrehumano, a la misma hora,
me somete,
a los mas horrendos padeceres.
Opresivos tentáculos fóbicos,
someten mi voluntad,
impiden mis actos,
y paralizan mis movimientos,
enloqueciéndome de terror.
Una sola noche
recibí el mensaje en mi mente,
atormentando mis neuronas,
de dolor brutal.
Era un alma en pena
maldiciente...
que traía colmado,
de odio profundo su afan.
Era una humana
y parapsícologica misiva,
lo que en mi conciencia,
penetro.
Será eterno tu suplicio,
sonó en mi cerebro,
la voz de mi cómplice,
en el reparto del botín.
.....................................
Que muy feliz,
jamás imaginó,
que era toxico veneno,
el brindis,
que para testimoniarle,
mi aprecio,
con mi mas fingida sonrisa...
...¡Le ofrecí!...
ADOLFO
que nos sumergen,
sin sospechar la causa
en extraños tormentos.
Conciencia que rastrea
en la incognita,
a los fantasmas,
que torturan nuestra mente.
Terrores y horrores
de alienación y locura
que nos arrastran al espanto.
........................................
Envuelto en pavor
y en profunda confusión,
lo maligno de una fuerza,
me posee...
Una entidad, un ser;
avatares de malevolencia,
o poderes del abismo,
incognocible.
Algo sobrehumano, a la misma hora,
me somete,
a los mas horrendos padeceres.
Opresivos tentáculos fóbicos,
someten mi voluntad,
impiden mis actos,
y paralizan mis movimientos,
enloqueciéndome de terror.
Una sola noche
recibí el mensaje en mi mente,
atormentando mis neuronas,
de dolor brutal.
Era un alma en pena
maldiciente...
que traía colmado,
de odio profundo su afan.
Era una humana
y parapsícologica misiva,
lo que en mi conciencia,
penetro.
Será eterno tu suplicio,
sonó en mi cerebro,
la voz de mi cómplice,
en el reparto del botín.
.....................................
Que muy feliz,
jamás imaginó,
que era toxico veneno,
el brindis,
que para testimoniarle,
mi aprecio,
con mi mas fingida sonrisa...
...¡Le ofrecí!...
ADOLFO
Última edición: