Baldosas con labios en la ciudad despeinada,
he creído ver mi nombre en el agua de una fuente,
mis dedos ilusionados buscan mariposas en tu sed,
un libro en bicicleta desnuda la avenida Pablo Neruda,
el tranvía 77 se ha enamorado de un semáforo madrileño,
suenan las campanas de la catedral y te beso
porque el río silba un tango desgarrador,
imagino tu piel sembrada de versos calientes,
tu vientre cubierto de nieve salada como el mar,
solo quiero una cajita de sueños sin estrenar
y que estas calles traviesas no se olviden de nosotros jamás.