jorgebelleret
Poeta fiel al portal
El día nace muerto en brazos de la esperanza,
la mañana carga maletas de postergaciones.
El guarda pide boletos de ida a la desolación,
otro viaje en el antiguo tren de los abandonados.
Cada cuerpo arrastra su alma por el andén,
hay una boca sin sonrisa por cada ventanilla.
La pausa son cincuenta minutos sobre rieles,
no hay felicidad en el tren de los abandonados.
Les presento a la chica virgen, amante del furgón,
al tierno maricón que siempre viaja de pie.
Al galán que hurga fantasías en su bragueta
si alguna rubia de talles ajustados viaja junto a él.
Todo en su lugar, y sin más nada que ordenar,
se conocen entre todos, pero nadie quiere hablar.
Se enamoran, se desean, se celan, se hacen el amor,
en los suburbios masocas que despierta el viaje.
Hay un inventario de perfumes flotando en el aire,
muchos miran tímidos por detrás de los lentes.
He olvidado mi mirada más de una vez en tu cuerpo,
y el amor es ultrajado en el tren de los abandonados.
Si la vida te paga con más de una moneda falsa,
pide pasaje de ida, porque siempre volverás.
Te invito un café con lágrimas a las ocho y treinta,
cuando todos jadean en el tren de los abandonados.
Te presento al estudiante de medicina tan aplicado,
a los adictos a los mensajes de amor por celular.
Al viejito verde de la infancia con su diario amarillo,
la mañana carga maletas de postergaciones.
El guarda pide boletos de ida a la desolación,
otro viaje en el antiguo tren de los abandonados.
Cada cuerpo arrastra su alma por el andén,
hay una boca sin sonrisa por cada ventanilla.
La pausa son cincuenta minutos sobre rieles,
no hay felicidad en el tren de los abandonados.
Les presento a la chica virgen, amante del furgón,
al tierno maricón que siempre viaja de pie.
Al galán que hurga fantasías en su bragueta
si alguna rubia de talles ajustados viaja junto a él.
Todo en su lugar, y sin más nada que ordenar,
se conocen entre todos, pero nadie quiere hablar.
Se enamoran, se desean, se celan, se hacen el amor,
en los suburbios masocas que despierta el viaje.
Hay un inventario de perfumes flotando en el aire,
muchos miran tímidos por detrás de los lentes.
He olvidado mi mirada más de una vez en tu cuerpo,
y el amor es ultrajado en el tren de los abandonados.
Si la vida te paga con más de una moneda falsa,
pide pasaje de ida, porque siempre volverás.
Te invito un café con lágrimas a las ocho y treinta,
cuando todos jadean en el tren de los abandonados.
Te presento al estudiante de medicina tan aplicado,
a los adictos a los mensajes de amor por celular.
Al viejito verde de la infancia con su diario amarillo,
a los fracasados que perdieronlas ganas de un día más.
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