David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
El tren cortaba por la vía el viento
y se acercaba más en sus andares,
del traqueteo por los férreos mares
llegaba al interior su movimiento.
Frente a frente. Se sienta. Yo me siento.
Recuerdo aquel instante y sus pesares;
me mira, luego a ella yo...no pares
de mirarme... pensaba en el momento.
Desde allí, por las vías el tren pierdo,
me desvanezco por la ausencia dura
y torna la locura al pobre cuerdo.
El tren lejano pasa, el viento apura
el traqueteo y ella, ¡qué recuerdo
que si jamás pasó su hiel perdura!
y se acercaba más en sus andares,
del traqueteo por los férreos mares
llegaba al interior su movimiento.
Frente a frente. Se sienta. Yo me siento.
Recuerdo aquel instante y sus pesares;
me mira, luego a ella yo...no pares
de mirarme... pensaba en el momento.
Desde allí, por las vías el tren pierdo,
me desvanezco por la ausencia dura
y torna la locura al pobre cuerdo.
El tren lejano pasa, el viento apura
el traqueteo y ella, ¡qué recuerdo
que si jamás pasó su hiel perdura!