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El tren

penabad57

Poeta veterano en el portal
Es el tren del miedo,
el tren de la duda,
el tren imberbe que atraviesa las líneas borrosas del sur.

Yo, pasajero de su avidez,
inmóvil fantasma que se alimenta de su fe infinita,
rosario que vierte su canción de ejes y agujas,
de vértebras pulidas por la chispa feliz de todos los días,
de todas las noches en que un amasijo de acero
se vuelca hacia un horizonte de dunas,
llanos, túneles de fiebre,
sin candiles en el óxido de los hierros
donde viven orugas, lagartos, palomas viajeras…

Oh! perversidad que gimes sobre un raíl que parece labio de confín,
armadura de un ejército que muere
bajo el círculo de la bóveda celestial,
armazón que cruje
-grita, llora, aúlla-
como un huracán uncido,
como la larga cabellera de un tótem
que se agita lo mismo que un enjambre loco,
dentadura que siega la inutilidad de los horarios
-¡ay madre que no llega el tren!-,
quieto, con la nieve acosadora mordiéndole,
bajo la tormenta se oye un febril arpegio de chillidos
(ratas en los vagones)coro rabilargo que crea nubes en el paisaje,
nubes de ángeles sobre un portal de escarcha,
bajo el firmamento el carámbano azul, en la mies un lloro,
en los campanarios el perfil sin lágrimas de la cigüeña,
cables y torretas igual que árboles de metal,
ninguna sombra,
ningún penitente en la llanura...

Viajo, prosigo, con la salmodia de este tren sin alma en mis oídos,
suben madres ociosas, hombres distraídos,
estudiantes que le han robado horas al sueño
-los móviles eternamente encendidos-
y este murmullo de hojarasca, el ritmo de las traviesas que me acuna,
un lago(líquida luz), el olor humano que atrofia los minutos,
¿hacia dónde voy?(el mar no esta cerca),
en qué pálpito de la tierra me bajaré,
estación perdida, la última estación
que morirá mañana
cuando alce mi voz al despedirme,
al preguntar por dónde se va a la isla,
cuál tren me llevará a la Atlántida,
en qué Ítaca el vapor de la locomotora
será un beso de algodón verde.
 
Es el tren del miedo,
el tren de la duda,
el tren imberbe que atraviesa las líneas borrosas del sur.

Yo, pasajero de su avidez,
inmóvil fantasma que se alimenta de su fe infinita,
rosario que vierte su canción de ejes y agujas,
de vértebras pulidas por la chispa feliz de todos los días,
de todas las noches en que un amasijo de acero
se vuelca hacia un horizonte de dunas,
llanos, túneles de fiebre,
sin candiles en el óxido de los hierros
donde viven orugas, lagartos, palomas viajeras…

Oh! perversidad que gimes sobre un raíl que parece labio de confín,
armadura de un ejército que muere
bajo el círculo de la bóveda celestial,
armazón que cruje
-grita, llora, aúlla-
como un huracán uncido,
como la larga cabellera de un tótem
que se agita lo mismo que un enjambre loco,
dentadura que siega la inutilidad de los horarios
-¡ay madre que no llega el tren!-,
quieto, con la nieve acosadora mordiéndole,
bajo la tormenta se oye un febril arpegio de chillidos
(ratas en los vagones)coro rabilargo que crea nubes en el paisaje,
nubes de ángeles sobre un portal de escarcha,
bajo el firmamento el carámbano azul, en la mies un lloro,
en los campanarios el perfil sin lágrimas de la cigüeña,
cables y torretas igual que árboles de metal,
ninguna sombra,
ningún penitente en la llanura...

Viajo, prosigo, con la salmodia de este tren sin alma en mis oídos,
suben madres ociosas, hombres distraídos,
estudiantes que le han robado horas al sueño
-los móviles eternamente encendidos-
y este murmullo de hojarasca, el ritmo de las traviesas que me acuna,
un lago(líquida luz), el olor humano que atrofia los minutos,
¿hacia dónde voy?(el mar no esta cerca),
en qué pálpito de la tierra me bajaré,
estación perdida, la última estación
que morirá mañana
cuando alce mi voz al despedirme,
al preguntar por dónde se va a la isla,
cuál tren me llevará a la Atlántida,
en qué Ítaca el vapor de la locomotora
será un beso de algodón verde.
Palpitos en esa busqueda donde lo miniado de las sensaciones van comprendiendo
el paso del tiempo. imagenes que mutilan la droga de las sensaciones e intentan
captar esas sensaciones difundidas entre railes de adorados sentimientos.
intensas imagenes. felicidades por la obra y saludos de luzyabsenta
 
Palpitos en esa busqueda donde lo miniado de las sensaciones van comprendiendo
el paso del tiempo. imagenes que mutilan la droga de las sensaciones e intentan
captar esas sensaciones difundidas entre railes de adorados sentimientos.
intensas imagenes. felicidades por la obra y saludos de luzyabsenta
Gracias, LUZYABSENTA, por acercarte a este poema y comentarlo. Un abrazo.
 
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