sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El triangulo de las agujas,
vino a mi sueño desde las horas,
me caí en tus ojos
y no me dijiste nada.
Todo era triste en la hora de nuestra hora,
las campanas de la catedral eran tan agudas
como el soplar de la imaginación
diciendo adiós a la vida
en la triste repercusión de un adiós a una lágrima,
es como se traduce el paréntesis
que hay entre una aguja y otra
triste es el apodo que me pusiste,
adiós te dijo el verso en lenguas de signos,
mi alma se apaga
adiós dijeron las miradas que se apagaron
entre la luz de una lluvia de humo
a si se cayeron mis labios
entre una nube de miradas,
adiós te digo,
es como si se apagaran mis ojos,
las agujas eran el signo
en forma triangulada
mi vida
y no supe como parar a los sueños
de las tormentas de piedras
cayendo a mi corazón
como tu alma derretida
entre el campanario.
Quiero que me mires de noche y de día
pero no me hagas más llorar
mi princesa de vestido azul
déjame caer en tus besos
pero no hagas caer mis manos al vacío,
es como si por una vez me dijeran
que los besos son la muerte con
un final feliz,
es como si me hubieran castigado
esas agujas de almas
por eso decirte adiós
es la mala suerte de la edad de piedra
entre mi mente cargada
y descargada
a años luz de tu principio
adiós alma adiós
ahora mi cuerpo se quiere quedar contigo
pero mi alma se va sin mí
adiós eternamente adiós.