Él la eligió. Ella cedió y decidió seguirle. ¿Por qué a mí? Se preguntaría después. Y a él le eligió Sergio. Santiago estaba en dos frentes. Por una lado Adriana, enamorada sin convicción de él. Y Sergio locamente enamorado de Santiago. Era un trio inesperado y clandestino. Qué pensaría Adriana si lo supiera, así como Sergio. El protagonista era Santiago. Ella le daba lo que él no podía darle. Sabía equilibrar sus sentimientos y deseos. Adriana era una fiera en la cama y era tierna y sensible a su vez. Mientras que Sergio era un atento caballero inglés, galante y amable. ¿Se es posible esto? Se preguntaba a menudo Santiago, al ver la parafernalia amorosa que había creado. Su orgullo estaba a la altura de su éxito. ¿Se puede ser feliz así? Creo que sí, se dijo.