Xisquio
Poeta recién llegado
El silencio se tomaba el tiempo, callaron los trinos y el amanecer pareció esconder su claridad, no permitiendo a las flores abrirse y celosamente les hacía guardar su fragancia.
Esperamos silenciosamente, compungidos, atribulados, tal vez lloraron nuestras almas esperando derrotar el presente.
La quietud era total, la obediencia era acatada lastimosamente, sin embargo nuestro amor revoluciono a la naturaleza y tomados de la mano avanzamos entre un mullido camino de sueños y esperanzas, esculpimos a los costados imágenes y futuro.
Relegamos el presente a unirse al pasado, solo nuestras visiones hicieron gala entre las ilusiones de querer ver el mundo diferente, entre lo irrisorio y la desesperación, entre la pasión y besos desesperados.
Se unieron a nuestros intereses flores y aromas apoyadas por el sol y la brisa furtiva, que silenciosamente trazaban nuestro camino.
Es el amor que se toma el tiempo, entre caminos rocosos y pantanosos lodazales, convirtiendo el silencio en hermosas baladas entre juramentos de entrega eterna.
Entregamos al mundo la dicha de nuestros sentimientos, incomprendidos por quienes egoístamente se unieron al silencio he hicieron de su derrota una mezquina sonrisa de aceptación a nuestra verdad. ::
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Esperamos silenciosamente, compungidos, atribulados, tal vez lloraron nuestras almas esperando derrotar el presente.
La quietud era total, la obediencia era acatada lastimosamente, sin embargo nuestro amor revoluciono a la naturaleza y tomados de la mano avanzamos entre un mullido camino de sueños y esperanzas, esculpimos a los costados imágenes y futuro.
Relegamos el presente a unirse al pasado, solo nuestras visiones hicieron gala entre las ilusiones de querer ver el mundo diferente, entre lo irrisorio y la desesperación, entre la pasión y besos desesperados.
Se unieron a nuestros intereses flores y aromas apoyadas por el sol y la brisa furtiva, que silenciosamente trazaban nuestro camino.
Es el amor que se toma el tiempo, entre caminos rocosos y pantanosos lodazales, convirtiendo el silencio en hermosas baladas entre juramentos de entrega eterna.
Entregamos al mundo la dicha de nuestros sentimientos, incomprendidos por quienes egoístamente se unieron al silencio he hicieron de su derrota una mezquina sonrisa de aceptación a nuestra verdad. ::
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