¡Roto! quedó nuestro pacto,
de amarnos una vida, toda durante.
Roto y de tonos ocres,
hoja moribunda,
predispuesta a la merced del aire.
Tu mirada,
me transportaba
hacia lugares nunca conocidos.
Lugares de ensueño,
deslumbrantes,
tu pequeño mundo desbordante
donde abducidos mis sentidos,
a tu mirada radiante,
quedaron translúcidos
mis sentimientos,
difíciles de vislumbrar,
porque ya no palpitan mi sangre.
Que triste embargo de sueños,
colman las alforjas del olvido.
Cerrando la fuente que me permitía la vida
y abriendo mis ojos, al tul que me embarga.