Kazor
Poeta adicto al portal
Encontré en la bruma el abrazo
que busqué al despedirme,
el plomo derretido por el fuego
hace tiempo.
Derramé lágrimas
condenadas a extinguirse,
mientras el vacío destruía
las paredes de mi alma.
Besé los labios
de tu plata encendida,
para condenar a los míos
a la esclavitud eterna.
Ahora suspiro
a la luna derretida,
no puedo gritar,
las palabras ya no luchan.
Una vez más
el café me acompaña
en esta mañana agrietada
por la luz de las bombillas.
Mis dedos juguetean sobre
el plástico de tu foto
esperando con impaciencia
a tocarla nuevamente.
Se nota tu perfume,
aún puedo probar tu voz
y sentir tus grises manos
acariciar lo imposible.
La niebla oscurece
las ventanas de mis ojos
obligandome a soñar
con el tiempo olvidado.
Y sólo puedo pensar
en la música de siempre,
y en el último abrazo
que te dí al despedirme.
 
 
 
 
 
 
que busqué al despedirme,
el plomo derretido por el fuego
hace tiempo.
Derramé lágrimas
condenadas a extinguirse,
mientras el vacío destruía
las paredes de mi alma.
Besé los labios
de tu plata encendida,
para condenar a los míos
a la esclavitud eterna.
Ahora suspiro
a la luna derretida,
no puedo gritar,
las palabras ya no luchan.
Una vez más
el café me acompaña
en esta mañana agrietada
por la luz de las bombillas.
Mis dedos juguetean sobre
el plástico de tu foto
esperando con impaciencia
a tocarla nuevamente.
Se nota tu perfume,
aún puedo probar tu voz
y sentir tus grises manos
acariciar lo imposible.
La niebla oscurece
las ventanas de mis ojos
obligandome a soñar
con el tiempo olvidado.
Y sólo puedo pensar
en la música de siempre,
y en el último abrazo
que te dí al despedirme.