azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una tibia calma enmudece la noche.
El humo se ahoga en las lágrimas de un cirio transparente
y muere agonizando los recuerdos de un futuro
que es presente sin pasado que recuerde.
Se escucha el frío tacto del acero
y el olor al gris plomizo
que se emboca en cada giro resbalando hasta el abismo
al compás de cada tic y cada tic.
Amanece y anochece en un relámpago.
La muerte muestra su prueba de vida:
algoritmos de piedras viscosas
volando y flotando sobre un manto carmesí
que ya es el telón de su último acto.
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