Salimos juntos de la casa de nuestro amigo,
nuestro destino próximo la iglesia del pueblo
caminamos todos a un paso lento como si no
tuviéramos el menor deseo de llegar al sermón.
Mientras la familia más cercana se sienta frente al cura,
los amigos de infancia escuchamos las palabras del padre
desde la puerta de entrada, pensando que quizá estando lejos
lo convierta en una pesadilla no en un hecho real.
Acto seguido salimos a la calle principal de nuestro querido
Malacatan.
Hombres de un lado mujeres del otro como en los tiempos
De antes nos segregamos según nuestro sexo, lo demás ya no importa
marchamos al paso del mariachi quien celebra a nuestro querido amigo
Con chente sonando a todo pulmón con la canción que dice ¨yo mi vida la hipoteque
Si me matan a balazos que me maten al cabo y que¨ cargamos en hombros a nuestro
Celebrado aun incrédulos de lo sucedido, aunque su muerte era ya un hecho anunciado,
Yo aun me niego a creerlo hasta que paso por la célebre cantina ¨por aquí pasaremos todos¨
Pasamos por las puertas del último adiós hacia su último lugar de descanso.
Que se le dice a la familia no hay nada que consuela en estos momentos, algunos decimos
nuestro adiós en voz alta, otros solo miran aun incrédulos, otra muerte antes de su tiempo
en nuestro querido pueblo, pueblo adorado y a la vez maldito pues es muy seguido este lamento.
nuestro destino próximo la iglesia del pueblo
caminamos todos a un paso lento como si no
tuviéramos el menor deseo de llegar al sermón.
Mientras la familia más cercana se sienta frente al cura,
los amigos de infancia escuchamos las palabras del padre
desde la puerta de entrada, pensando que quizá estando lejos
lo convierta en una pesadilla no en un hecho real.
Acto seguido salimos a la calle principal de nuestro querido
Malacatan.
Hombres de un lado mujeres del otro como en los tiempos
De antes nos segregamos según nuestro sexo, lo demás ya no importa
marchamos al paso del mariachi quien celebra a nuestro querido amigo
Con chente sonando a todo pulmón con la canción que dice ¨yo mi vida la hipoteque
Si me matan a balazos que me maten al cabo y que¨ cargamos en hombros a nuestro
Celebrado aun incrédulos de lo sucedido, aunque su muerte era ya un hecho anunciado,
Yo aun me niego a creerlo hasta que paso por la célebre cantina ¨por aquí pasaremos todos¨
Pasamos por las puertas del último adiós hacia su último lugar de descanso.
Que se le dice a la familia no hay nada que consuela en estos momentos, algunos decimos
nuestro adiós en voz alta, otros solo miran aun incrédulos, otra muerte antes de su tiempo
en nuestro querido pueblo, pueblo adorado y a la vez maldito pues es muy seguido este lamento.