Roberto Santamaría Martín
Poeta recién llegado
El último beso
¡Eterno iceberg! ¡Sangre que se vierte!
y un grito que rompe en voz que se hiela,
escalofrío que eriza y flagela;
oculta en la bruma, malvada muerte.
y un grito que rompe en voz que se hiela,
escalofrío que eriza y flagela;
oculta en la bruma, malvada muerte.
La noche oscura, ya se hace eterna,
el bosque se colma en vagos rumores,
al fondo ya brillan, son sus resplandores,
cual mares oscuros en frías galernas.
el bosque se colma en vagos rumores,
al fondo ya brillan, son sus resplandores,
cual mares oscuros en frías galernas.
Aullidos que surgen de los submundos,
que hiela y quiebra la sangre en las venas,
de aquellas dormidas almas en penas,
mecen sus vidas en sueños profundos.
que hiela y quiebra la sangre en las venas,
de aquellas dormidas almas en penas,
mecen sus vidas en sueños profundos.
La parca callada, ya acecha su presa,
y afila sus garras al ente presente;
vacía sus cuerpos de sangre caliente,
sedados los deja en tanto los besa
y afila sus garras al ente presente;
vacía sus cuerpos de sangre caliente,
sedados los deja en tanto los besa
©Roberto Santamaría
Derechos Reservados
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