Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Tormenta,
la calle blanca de granizo,
la lluvia inundó el alma
del cisne herido.
Él perdió su canto hermoso,
no pudo seguir.
El cisne, muriendo,
empezó su último canto.
Él cantó del sol que le acompañaba
durante los días dorados,
de la luna de plata que cuidaba su sueño,
de las flores que le regalaban
su sonrisa más bella
y del viento que le acariciaba
mientras volaba,
un canto lleno de dulzura y dolor.
Él cantó de la alegría que sentia
en sus tiempos más felices
y de la tristeza que le ahogó,
él cantó de su amor perdido,
amante y compañía por todos los días.
El cisne de mil colores muriendo
cantó su última canción.
El sol después de la tormenta ya no vio