Cuando se llegue la hora de partir,
cuando mi espíritu
ya no roce tu piel
tu me recordarás.
Mis fracasos, mis dichas inutiles,
la frustación,
recordarme, eso no harás,
yo fuí tan poca cosa.
Olvidarme será muy fácil,
ya lo tienes practicado,
tu lejanía se hacía
más frecuente.
Cuando sea para siempre
ni lo vas a notar,
cuando es tiempo de apaciguar el alma
y dominar el espíritu,
majestad definitiva.
Ojalá mi alma la comprenda,
si el recuerdo jamás llega,
mi alma no te reclamará,
mi mente te rocía de recuerdos
pálidos y borrosos.
Los que me miran curiosos
dirán mira, se sonríe y va feliz,
no se equivoquen,
es el rictus de la muerte, ¡y nada mas!
Si no dejé nada digno
para recordar,
diamante sin centro,
el olvido viene desnudo a mi encuentro;
me hice una promesa el otro día,
olvidarme primero yo de ti
y no he podido todavía.
Tu recuerdo me sigue tenazmente
y ardo con él dulcemente.
José Manuel Muro Mora...------------
cuando mi espíritu
ya no roce tu piel
tu me recordarás.
Mis fracasos, mis dichas inutiles,
la frustación,
recordarme, eso no harás,
yo fuí tan poca cosa.
Olvidarme será muy fácil,
ya lo tienes practicado,
tu lejanía se hacía
más frecuente.
Cuando sea para siempre
ni lo vas a notar,
cuando es tiempo de apaciguar el alma
y dominar el espíritu,
majestad definitiva.
Ojalá mi alma la comprenda,
si el recuerdo jamás llega,
mi alma no te reclamará,
mi mente te rocía de recuerdos
pálidos y borrosos.
Los que me miran curiosos
dirán mira, se sonríe y va feliz,
no se equivoquen,
es el rictus de la muerte, ¡y nada mas!
Si no dejé nada digno
para recordar,
diamante sin centro,
el olvido viene desnudo a mi encuentro;
me hice una promesa el otro día,
olvidarme primero yo de ti
y no he podido todavía.
Tu recuerdo me sigue tenazmente
y ardo con él dulcemente.
José Manuel Muro Mora...------------