jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me ha ocurrido algo inusitado
deben ser las dos o tres de la mañana
hace un rato me desperté
ultimamente mis noches son una mierda
mis días tampoco son muy buenos que digamos
casi siempre despierto a eso de las 8 am
lo primero que hago es pensar en ti
me quedo tumbado en la cama un rato
y pienso en ti casi enteramente
y experimento ese familiar desconsuelo
quizá piense también en otras dos o tres cosas
pero no mucho ni con demasiada atención
luego me siento en la cama y miro hacia la ventana
me paso la mano por la barbilla y me pongo en pie
y antes de entrar al baño pienso otro poco en ti
pienso también si me doy un regaderazo
si me pondré la camisa verde o la de rayas azules
si no tendría que cambiar ya la navaja del rastrillo
pienso que está empezando a refrescar en las mañanas
y otra vez en ti mientras me miro al espejo
y espero que el chorro del grifo salga caliente
-para que rasurarme no me irrite demasiado la piel-
y reviso que no haya una arruga más junto a mis ojos
un pelo saliéndome por una ventana de la nariz
o huellas de que volví a llorar en la madrugada
aunque ya cada vez lloro con menos frecuencia
he comenzado practicamente a no hacerlo
lo peor fueron esos primeros meses
cuando incluso lloraba durante el día
y pensaba en ti sin interrupción y me sentía morir
creo que aun dormido pensaba en ti
incluso soñaba que me ahorcaba y era feliz
y que el dolor se había ido
que yo sepa ya no lo hago
ni siquiera me dan ya las mismas ganas de verte
o tocarte o que me digas que me quieres
en realidad ya no quiero verte
lo sé porque podría verte sin ningún esfuerzo
sé que das un curso de inglés a unas calles de donde vivo
podría esperarte a la salida de clases y verte
pasar un rato juntos y hablar de cómo nos va
pero ya no quiero verte
aunque siga pensando en ti
aunque a lo largo del día piense en ti mil veces
y cada cosa que hago sea hecha mientras te pienso
ya no quiero verte ni saber de ti
ni que me hablen de ti ni enterarme de tus pasos
a lo mejor tú también piensas en mí
tal vez en este momento estás pensando en mí
deben ser las dos o tres de la mañana
quizá también a ti te resulta difícil atravesar las noches
esas paredes negras alzándose alrededor
me pregunto qué pasaría si un día de estos sonara el teléfono
y al contestar oyera tu voz diciéndome "hola, cómo estás"
y que hablas para ver si podríamos vernos en algún lado
¿sería capaz de decirte que no?
pero sé que no me llamarás
tampoco yo te llamaré, desde luego
anoche antes de dormirme estuve a punto de hacerlo
incluso llegué a marcar tu número
pero colgué antes de oír el primer timbre
después hundí la cara en la almohada y apreté los ojos
en la oscuridad seguías ocupando mis pensamientos
como un pulpo que ahoga con sus tentáculos a un pez
sólo descansé de pensarte cuando por fin me atrapó el sueño
mis noches no son buenas sin embargo
hace bastante tiempo que no tengo una buena noche
concilio el sueño con bastante dificultad
un sueño intranquilo del que despierto invariablemente
al cabo de un par de horas por cualquier motivo
el ruido de un carro que pasa por la calle
un taconeo apresurado de zapatos al otro lado de la puerta
las risas vulgares de unos juerguistas trasnochados
un sonido de cañerías regurgitando detrás de las paredes
esta vez ha sido una cucaracha
la hija de puta me mordisqueaba un brazo
desperté y me la sacudí de encima
me levanté y prendí la luz y agarré un zapato
se escabulló detrás del armario evitando que la aplastara
empujé el armario para moverlo de sitio unos centímetros
la cucaracha me pasó por debajo de las piernas
le arrojé el zapato al cuerpo pero no logré atinarle
creo que me lesioné un hombro al mover el armario
desistí de perseguir al animalejo
salí a echar una meada al patio
miré al cielo y aspiré el aire frío de la noche
las estrellas parecían estar hechas de mercurio solidificado
el grito ahogado de una mujer rompió la quietud reinante
luego todo quedó en silencio otra vez
pensé que esa mujer amanecería con una sonrisa en la cara
volví al cuarto y apagué la luz
ahora estoy de nuevo en la cama
deben ser las dos o tres de la mañana
prendo un cigarrillo mientras espero el retorno del sueño
escucho el sonido de la respiración nocturna de las cosas
doy una calada y de pronto caigo en la cuenta
me ha ocurrido algo inusitado
-estoy a las puertas de la salvación-
llevo ya quince minutos despierto y apenas en este instante
he vuelto a pensar en ti
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