José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Reclinado ante ti amada mía
en el momento del dolor sublime
y viendo que tu pecho ya no gime
se colma de tristeza el alma mía.
Es desgarrador verte acostada
y estrujarte tan fuerte el pobre pecho
con diligencia acuden a tu lecho
pero de ti la vida esta esfumada.
Y del cuarto en un rincón tirada
presa del pánico y la ira contenida
se casca contra el piso la hija amada
cual si estuviera del demonio poseída.
Ya ni los monitores muestran signos
los doctores terminan extenuados
una vez más se cumplieron los designios
y dejaste a tus seres tan amados.
en el momento del dolor sublime
y viendo que tu pecho ya no gime
se colma de tristeza el alma mía.
Es desgarrador verte acostada
y estrujarte tan fuerte el pobre pecho
con diligencia acuden a tu lecho
pero de ti la vida esta esfumada.
Y del cuarto en un rincón tirada
presa del pánico y la ira contenida
se casca contra el piso la hija amada
cual si estuviera del demonio poseída.
Ya ni los monitores muestran signos
los doctores terminan extenuados
una vez más se cumplieron los designios
y dejaste a tus seres tan amados.