***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
El último vuelo.
Su vuelo intenso cesó aquel día,
cansada y dolida la gaviota blanca
cual presa indefensa en la arena embancó
enterrando su cuerpo para dejarse morir.
Cual doliente humano común
el marino su cuerpo del suelo libró,
y las alas rotas de la gaviota curó;
y le alimentó hasta que esta sanó.
Cariño le dio y amor a ella profesó,
y esta sanó por completo pero se quedó;
el marino humanista jamás comprendió
que de él el ave cruelmente se enamoró.
Y una tarde al vuelo la liberó
y al otro instante ella con él volvió;
pero el marino terco a la Gaviota corrió
insistente hasta que ella por fin se marchó.
Desilusionada vuela sola pensando
en el marino y en sus dulces manos,
si mis plumas fueran cabellos humanos
El jamás me hubiera a mi desechado.
Tú eres marino y yo soy gaviota herida,
tú me liberas y al tiempo me quitas la vida;
y si en mi vuelo me canso y caigo desentendida
Se que jamás salvará nadie a esta apatía.
Vuela gaviota fuerte sobre el mar eterno,
vuélale y cántale a ese de tu corazón dueño.
Llora gaviota pero no caigas al suelo,
no te arriesgues a ser salvada de nuevo.
Vuela mi alma sobre tu mismo cielo,
mis alas están rotas pero no caeré de nuevo;
caer en sus brazos sería el mal consuelo
que me cerrara la vida con ese su anzuelo.
Marino pescador, azul como tu mar y ojos,
Marino despiadado y de corazón vacio.
Eres tú el marino que aún más me ha herido,
después de salvarme me das este castigo.
Que culpa tengo yo de haberme enamorado,
que culpa tiene la gaviota de no querer su libertad;
culpable es el marino por negarle su digna muerte,
culpable eres tú por ahora abandonarme a mi suerte.
Su vuelo intenso cesó aquel día,
cansada y dolida la gaviota blanca
cual presa indefensa en la arena embancó
enterrando su cuerpo para dejarse morir.
Cual doliente humano común
el marino su cuerpo del suelo libró,
y las alas rotas de la gaviota curó;
y le alimentó hasta que esta sanó.
Cariño le dio y amor a ella profesó,
y esta sanó por completo pero se quedó;
el marino humanista jamás comprendió
que de él el ave cruelmente se enamoró.
Y una tarde al vuelo la liberó
y al otro instante ella con él volvió;
pero el marino terco a la Gaviota corrió
insistente hasta que ella por fin se marchó.
Desilusionada vuela sola pensando
en el marino y en sus dulces manos,
si mis plumas fueran cabellos humanos
El jamás me hubiera a mi desechado.
Tú eres marino y yo soy gaviota herida,
tú me liberas y al tiempo me quitas la vida;
y si en mi vuelo me canso y caigo desentendida
Se que jamás salvará nadie a esta apatía.
Vuela gaviota fuerte sobre el mar eterno,
vuélale y cántale a ese de tu corazón dueño.
Llora gaviota pero no caigas al suelo,
no te arriesgues a ser salvada de nuevo.
Vuela mi alma sobre tu mismo cielo,
mis alas están rotas pero no caeré de nuevo;
caer en sus brazos sería el mal consuelo
que me cerrara la vida con ese su anzuelo.
Marino pescador, azul como tu mar y ojos,
Marino despiadado y de corazón vacio.
Eres tú el marino que aún más me ha herido,
después de salvarme me das este castigo.
Que culpa tengo yo de haberme enamorado,
que culpa tiene la gaviota de no querer su libertad;
culpable es el marino por negarle su digna muerte,
culpable eres tú por ahora abandonarme a mi suerte.
No soy hada ni soy arpía; esa es la razón por la que no se volar; pero si soy ninfa y musa y algún día volveré a bailar y cantar.
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