Zillah
Poeta recién llegado
Así que
había puentes en el que cruzaban Ángeles gaélicos,
un castillo reducido a escombros, un paradigma de mi corazón.
El jardín de belleza ausente, una promesa jamás cumplida,
queridos espectros que aun sangran, invocando maldiciones.
Una legión de gusanos ataca un canasto de frutas, divino
espejo de mi alma. Las familiares pesadillas de noches que
nunca terminan, los sueños terribles jamás me lastimaran
tanto como los hermosos, son un millón de astillas en mis ojos.
Las viejas pinturas crean nuevas formas de sufrir, más odiosas
que el mas real de los sueños, nada más austero que un recuerdo
que no quieres recordar y nada más dulce que recordarlo de verdad.
Que poco queda para los carroñeros, lo juro, ya no hay nada,
que alguien se atreva a negarlo y le mostraré el verdadero vacío.
Pero qué libertad la de alguien como yo, tan libre del amor.
un castillo reducido a escombros, un paradigma de mi corazón.
El jardín de belleza ausente, una promesa jamás cumplida,
queridos espectros que aun sangran, invocando maldiciones.
Una legión de gusanos ataca un canasto de frutas, divino
espejo de mi alma. Las familiares pesadillas de noches que
nunca terminan, los sueños terribles jamás me lastimaran
tanto como los hermosos, son un millón de astillas en mis ojos.
Las viejas pinturas crean nuevas formas de sufrir, más odiosas
que el mas real de los sueños, nada más austero que un recuerdo
que no quieres recordar y nada más dulce que recordarlo de verdad.
Que poco queda para los carroñeros, lo juro, ya no hay nada,
que alguien se atreva a negarlo y le mostraré el verdadero vacío.
Pero qué libertad la de alguien como yo, tan libre del amor.
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