razyel
Poeta recién llegado
Sus manos de piel oxidada,
están vacías como sus bolsillos,
en el metal gris y desgastado.
Sus andrajos desahuciados,
contrastan con sus labios secos,
que parecen, hace siglos,
un pan tierno no haber probado.
Todos le niegan miradas,
y le obsequian indiferencias de cobre,
como si fuera un fatal pecado,
el ser pobre.
están vacías como sus bolsillos,
en el metal gris y desgastado.
Sus andrajos desahuciados,
contrastan con sus labios secos,
que parecen, hace siglos,
un pan tierno no haber probado.
Todos le niegan miradas,
y le obsequian indiferencias de cobre,
como si fuera un fatal pecado,
el ser pobre.