El valor de cada instante

No es necesario que escribas nada, amigo mío. Que estés, ya es una caricia inapreciable.
Un abrazo, y te siento conmigo.

Luis
 
Luis Videla dijo:
Tengo memoria de haber aprendido de tu boca,


que el amor nos fue dado, no para declamarlo,
y que tampoco se alardea, muy por el contrario,
existe para ser honrado cada día y en cada acto.

Recuerdo que me enseñaste qué era la vida:
inexorable y finita continuidad de instantes,
que definías imperfecta metáfora de la recta,
esa designada e infinita sucesión de puntos.

Me acuerdo haber escuchado, y con insistencia,
hablarme del verdadero valor de cada momento,
y de la importancia de enaltecer la vida cada día,
antes de extinguirnos, de disiparnos en la nada.

Cómo olvidar que me enseñaste los palotes,
a disfrutar de la música, del cine y la lectura,
de todo aquello que nos regocija el corazón,
del plato de comida, del sol, del agua fresca.

Cómo no recordar que me llevaste en tu seno,
y me trajiste al mundo como guía y anfitriona,
que me llevaste de la mano durante un tiempo,
y me educaste en el arte de vivir y apasionarme.

Cómo agradecerte por haberme dado la vida,
por enseñarme los primeros pasos, a pararme,
a estar de pie, a no esquivar el miedo y el dolor,

y aprender a medir el valor de cada instante.




Dedicado Lydia, esa mujer digna –mi mamá–, que ayer se fue de mi lado. In memoriam


NO TENGO LAS PALABRAS EXACTAS PARA DECIR CUANTO LOS SIENTO, PERO SE MUY BIEN, QUE EN ALGUN LUGAR DEL CIELO, JUNTO A dIOS, ELLA ESTA COMPLETAMENTE ORGULLOSA DEL HOMBRE QUE HA DEJADO EN ESTE MUNDO PARA CONTINUAR COIN SU LEGADO, HERMOSO HOMENAJE SEÑOR POETA, Y VA DE MI CORAZON HASTA ESE LUGAR UNA ORACIÓN PRO EL DESCANSO DEL ALMA DE SU MADRE. CON TODO MI RESPETO y esperando que dios nuestro señor le de el consuelo y la resignacion por tan dolorosa partida
alejandro de la cruz
 
Gracias por tus palabras, y por tus bendiciones, compañero y amigo.
Por elegir las palabras, por cuidarlas, y por acariciarme el corazón con ellas.
Te abraza, compañero,

Luis
 
Carlos, querido amigo:
Tu presencia, tus palabras y tus condolencias, hacen que la pena sea menos pena. Recibo tu abrazo y tu amistad, Carlos.
Te abrazo en la distancia a la vez,

Luis
 
Pese a la distancia, estuviste allí, con tus palabras, compañera. Gracias, de corazón.
Un beso,

Luis
 
Dilecto amigo:
Gracias por tus sentidas palabras, en este momento. Gracias por la caricia de tu abrazo. Gracias por estar.
Con todo mi afecto para ti,

Luis
 
... alguna vez te he dicho el el silencio es la más fuerte de todas las pasiones? No necesitas palabras, querida amiga. Sé que estás ahí, con tu afecto y tu abrazo desde la lejanía.
Mi gratitud por ello.

Luis
 
Y a tal punto es verdad lo que escribiste, Cris, que en realidad hemos hecho como los irlandeses ¿ves? Nada de llorar en un velorio. Que nos hemos juntado sus hijos, sus nietos y sus bisnietos y un par de buenos amigos, y hemos celebrado su partida compartiendo el pan, el vino y los recuerdos.
Que es lo que ella hubiera querido, en vez de olor a flores, velas y un ataúd abierto. Y desde donde estuviere, sé que ella, ha celebrado con nosotros.
Gracias por tu cariño, amiga. Gracias por tus palabras. Gracias por estar en esta ventanita.
Moltes, moltes pero moltes petonets, xicota.

Lluis
 
....el valor de cada instante

Eso, Luis, es todo lo que ha quedado de ti. Porque aprendiendo del valor de cada instante se llega a rozar con la punta de los dedos desde el poder más infinito hasta la sencillez más absoluta. Tú, en tu sangre, en tus llagas y esperanzas de humano, llevas el Valor con nombre de oro y anillo de alma. Porque en el Valor el tesoro de ti mismo y en el instante, tu pervivencia.

Llegué tarde al poema, pero llegué, lo he buscado únicamente para compartir cada verso, como si fuese tuyo y de todos, tan nuestro. Gracias, ha sido digno y maravilloso conocer a tu madre. Es como si hubiese hablado, y tú le hubieras sonreido.

Un abrazo, Luis.

Marina
 
Byroniana dijo:
....el valor de cada instante

Eso, Luis, es todo lo que ha quedado de ti. Porque aprendiendo del valor de cada instante se llega a rozar con la punta de los dedos desde el poder más infinito hasta la sencillez más absoluta. Tú, en tu sangre, en tus llagas y esperanzas de humano, llevas el Valor con nombre de oro y anillo de alma. Porque en el Valor el tesoro de ti mismo y en el instante, tu pervivencia.

Llegué tarde al poema, pero llegué, lo he buscado únicamente para compartir cada verso, como si fuese tuyo y de todos, tan nuestro. Gracias, ha sido digno y maravilloso conocer a tu madre. Es como si hubiese hablado, y tú le hubieras sonreido.

Un abrazo, Luis.

Marina

Marina:
Rara vez, y tú lo sabes, dejo la cita original en una contestación. En este caso, he decidido hacerlo. ¿Sabes por que? Porque lo merece. Porque tus palabras me llegan directo desde tu corazón joven y andaluz y desde la sensibiidad que te caracteriza, amiga mía.
Gracias por escribirlo. Gracias por existir, Marina.
Te abrazo yo también, Marina.

Luis
 
¿Recuerdas este día hace ocho meses? Un día pesado, denso, neblinoso, con amenaza de lluvia e inusual calor en el invierno que ya estaba cercano.
Ese día -como en el momento que me comunicaron que mi madre se había marchado por la Estación Terminal- estabas conmigo.
También la mañana en que mi madre volvió a la tierra, para transformarse en polvo, que es lo que nos espera a todos.
¡Ocho meses! ¿No es estremecedor ver cómo pasa el tiempo?
Gracias por estar allí, en el momento que lo necesitaba, querida mía.
Tuyo, te quiere, te besa,

Luis

L & L
 

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