Marck Queveck
Poeta recién llegado
El valor de una mirada
Aún recuerdo tu inocente mirada,
la que me decía a gritos que te abrazara un momento;
esa que me pedía te abriese mis brazos y te estrechara
contra mi pecho para olvidar todo sufrimento.
Aquella tierna mirada que me decía no me dejes,
contigo es posible compartir todo lo anhelado;
noche tras noche he soñado, que pasará cuando te alejes
cuan dificil cambio para mí, pués te amo y te necesito a mi lado.
Aquella mirada llena de tristeza, quizá temor
que humedeció inmediatamente tus ojos negros
y brillantes a cusa del dolor
que aún centellean no pocas veces mimemoria
condenando mi mente insensata con fervor
e impacienta constantemente este tonto corazón.
En aquel momento desconocía que
con la mirada se pueden decir tantas cosas,
cosas que no requieren del habla.
Hoy comprendí que
la mirada no requiere del habla
por que sólo comunica algo realmente
entrañable y sincero;
no aquellas cosas superficiales, sin sentido
y funestas que emite el habla tantas veces.
Ahora te pido perdon niña mía porque
aunque no me complace haberte herido el alma;
gracias a tí aprendí el valor de una mirada
y de no haber ocurrido en nuestras vidas este episodio,
continuaría invidente e incapacitado
para interpretar esos mensajes en tus ojos;
entonces un rumbo monótono hubiese tomado mi vida
y habría minado por la melancolía mi ánimo,
sometiendose al penoso camino del recuerdo-olvido.
Te pido perdon niña mía
si tu corazón un día llegué a romper;
te pido perdon niña mía
si por mi causa amargura te causé
pués al sentirme impotente debrindarte ayuda
así con mi cobardía me alejé.
Pienso tantas veces en tí
quisiera decir que mi esperanza
se renueva cada mañana,
pero no es así;
y ya que los ojos nuestros
son las ventanas del alma;
los tuyos reflejan día a día
una inmensa felicidad y calma,
los míos dolor y tristeza gallarda.
Después de haber pasado algunos años
sin esperarlo te encontré,
mi corazón palpitó demasiado
y en tí ni muecas hallé.
Cavilé por un momento mis dudas
analicé y en mi interior me alegré,
un gran peso de encima me quité
al comprobar que feliz te contemplé.
Hoy tus bellos ojos
lucen más hermosos y llenos de vida;
hoy comprendí que
has superado mi cobardía.
Hoy también soy feliz
por que me he perdonado
y he encontrado una razón
extraordinaria para vivir.
Hoy todas las cosas que me rodean
son importantes y especiales,
hoy sé que todo el Universo
es causa de inteligencia y voluntades.
Hoy cada alma que percibo con la mirada,
es origen de alegría, satisfacción,
dignos de escribirlos en la tabla de mi corazón
y llevarlas orgullosamente en mi alma.
Con mucho agrado
su amigo
Mark Queveck
Aún recuerdo tu inocente mirada,
la que me decía a gritos que te abrazara un momento;
esa que me pedía te abriese mis brazos y te estrechara
contra mi pecho para olvidar todo sufrimento.
Aquella tierna mirada que me decía no me dejes,
contigo es posible compartir todo lo anhelado;
noche tras noche he soñado, que pasará cuando te alejes
cuan dificil cambio para mí, pués te amo y te necesito a mi lado.
Aquella mirada llena de tristeza, quizá temor
que humedeció inmediatamente tus ojos negros
y brillantes a cusa del dolor
que aún centellean no pocas veces mimemoria
condenando mi mente insensata con fervor
e impacienta constantemente este tonto corazón.
En aquel momento desconocía que
con la mirada se pueden decir tantas cosas,
cosas que no requieren del habla.
Hoy comprendí que
la mirada no requiere del habla
por que sólo comunica algo realmente
entrañable y sincero;
no aquellas cosas superficiales, sin sentido
y funestas que emite el habla tantas veces.
Ahora te pido perdon niña mía porque
aunque no me complace haberte herido el alma;
gracias a tí aprendí el valor de una mirada
y de no haber ocurrido en nuestras vidas este episodio,
continuaría invidente e incapacitado
para interpretar esos mensajes en tus ojos;
entonces un rumbo monótono hubiese tomado mi vida
y habría minado por la melancolía mi ánimo,
sometiendose al penoso camino del recuerdo-olvido.
Te pido perdon niña mía
si tu corazón un día llegué a romper;
te pido perdon niña mía
si por mi causa amargura te causé
pués al sentirme impotente debrindarte ayuda
así con mi cobardía me alejé.
Pienso tantas veces en tí
quisiera decir que mi esperanza
se renueva cada mañana,
pero no es así;
y ya que los ojos nuestros
son las ventanas del alma;
los tuyos reflejan día a día
una inmensa felicidad y calma,
los míos dolor y tristeza gallarda.
Después de haber pasado algunos años
sin esperarlo te encontré,
mi corazón palpitó demasiado
y en tí ni muecas hallé.
Cavilé por un momento mis dudas
analicé y en mi interior me alegré,
un gran peso de encima me quité
al comprobar que feliz te contemplé.
Hoy tus bellos ojos
lucen más hermosos y llenos de vida;
hoy comprendí que
has superado mi cobardía.
Hoy también soy feliz
por que me he perdonado
y he encontrado una razón
extraordinaria para vivir.
Hoy todas las cosas que me rodean
son importantes y especiales,
hoy sé que todo el Universo
es causa de inteligencia y voluntades.
Hoy cada alma que percibo con la mirada,
es origen de alegría, satisfacción,
dignos de escribirlos en la tabla de mi corazón
y llevarlas orgullosamente en mi alma.
Con mucho agrado
su amigo
Mark Queveck
Última edición: