Andysdarling
Poeta asiduo al portal
A la feria se van
Pedro y María
a vender su cosecha
y la vaquita
Ella anhela obtener
por este trueque
lindas cintas para el pelo,
sortijitas, zarzillos
y un collarcito de cuentas,
baratijas que la adornen
para cuando va de fiesta,
y una pieza de brocado
para su traje de novia
El sueña con una fusta
para azuzar al caballo,
un traje de terciopelo
y un perfume muy barato
Pasarán a ver después
a ese nuevo buhonero
que solo vende sombreros
pues todos hablan de él. . .
Quien quiera soñar un sueño
que se ponga este sombrero
y sienta que solo es de él. . .
pregonaba a voz en cuello
No os entiendo buhonero,
¿es mágico ese sombrero?
Te convertirá en alondra
y los cielos surcarás,
y, ¿quién sabe?,
si eres diestro
el mismo techo del mundo
con tu mano alcanzarás
Y ¿cuánto cuesta?,
la niña le preguntaba.
Lo que vos me queráis dar,
una sonrisa, un verso,
una flor o ese dedal,
lo que os sea más preciado
a mí me satisfará.
Pero habéis de dejar el suelo
y remontar hasta el cielo
como hace el ave aquél.
No puedo, le dijo ella,
no quiero, le dijo él. . .
Rehenes sois de vuestro tren,
murmuraba el buhonero
y guardaba sus sombreros
y se fue del pueblo aquél. . .
Yo quiero soñar un sueño,
y yo lo quiero también. . .
Pedro y María se miran
pensativos y algo inquietos,
¿se habrá ido el buhonero
o podremos dar con él?
Por todas partes le buscan
sin conseguir encontrarle. . .
La suerte el miedo les hurta
¿cuándo pasará otra vez?
Sollozos a media noche,
suspiros a flor de piel
y lágrimas en la almohada.
. . . ¿Quién quiere un bonito sueño
nunca soñado por él?.
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A la feria se van
Pedro y María
a vender su cosecha
y la vaquita
Ella anhela obtener
por este trueque
lindas cintas para el pelo,
sortijitas, zarzillos
y un collarcito de cuentas,
baratijas que la adornen
para cuando va de fiesta,
y una pieza de brocado
para su traje de novia
El sueña con una fusta
para azuzar al caballo,
un traje de terciopelo
y un perfume muy barato
Pasarán a ver después
a ese nuevo buhonero
que solo vende sombreros
pues todos hablan de él. . .
Quien quiera soñar un sueño
que se ponga este sombrero
y sienta que solo es de él. . .
pregonaba a voz en cuello
No os entiendo buhonero,
¿es mágico ese sombrero?
Te convertirá en alondra
y los cielos surcarás,
y, ¿quién sabe?,
si eres diestro
el mismo techo del mundo
con tu mano alcanzarás
Y ¿cuánto cuesta?,
la niña le preguntaba.
Lo que vos me queráis dar,
una sonrisa, un verso,
una flor o ese dedal,
lo que os sea más preciado
a mí me satisfará.
Pero habéis de dejar el suelo
y remontar hasta el cielo
como hace el ave aquél.
No puedo, le dijo ella,
no quiero, le dijo él. . .
Rehenes sois de vuestro tren,
murmuraba el buhonero
y guardaba sus sombreros
y se fue del pueblo aquél. . .
Yo quiero soñar un sueño,
y yo lo quiero también. . .
Pedro y María se miran
pensativos y algo inquietos,
¿se habrá ido el buhonero
o podremos dar con él?
Por todas partes le buscan
sin conseguir encontrarle. . .
La suerte el miedo les hurta
¿cuándo pasará otra vez?
Sollozos a media noche,
suspiros a flor de piel
y lágrimas en la almohada.
. . . ¿Quién quiere un bonito sueño
nunca soñado por él?.
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Pedro y María
a vender su cosecha
y la vaquita
Ella anhela obtener
por este trueque
lindas cintas para el pelo,
sortijitas, zarzillos
y un collarcito de cuentas,
baratijas que la adornen
para cuando va de fiesta,
y una pieza de brocado
para su traje de novia
El sueña con una fusta
para azuzar al caballo,
un traje de terciopelo
y un perfume muy barato
Pasarán a ver después
a ese nuevo buhonero
que solo vende sombreros
pues todos hablan de él. . .
Quien quiera soñar un sueño
que se ponga este sombrero
y sienta que solo es de él. . .
pregonaba a voz en cuello
No os entiendo buhonero,
¿es mágico ese sombrero?
Te convertirá en alondra
y los cielos surcarás,
y, ¿quién sabe?,
si eres diestro
el mismo techo del mundo
con tu mano alcanzarás
Y ¿cuánto cuesta?,
la niña le preguntaba.
Lo que vos me queráis dar,
una sonrisa, un verso,
una flor o ese dedal,
lo que os sea más preciado
a mí me satisfará.
Pero habéis de dejar el suelo
y remontar hasta el cielo
como hace el ave aquél.
No puedo, le dijo ella,
no quiero, le dijo él. . .
Rehenes sois de vuestro tren,
murmuraba el buhonero
y guardaba sus sombreros
y se fue del pueblo aquél. . .
Yo quiero soñar un sueño,
y yo lo quiero también. . .
Pedro y María se miran
pensativos y algo inquietos,
¿se habrá ido el buhonero
o podremos dar con él?
Por todas partes le buscan
sin conseguir encontrarle. . .
La suerte el miedo les hurta
¿cuándo pasará otra vez?
Sollozos a media noche,
suspiros a flor de piel
y lágrimas en la almohada.
. . . ¿Quién quiere un bonito sueño
nunca soñado por él?.
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A la feria se van
Pedro y María
a vender su cosecha
y la vaquita
Ella anhela obtener
por este trueque
lindas cintas para el pelo,
sortijitas, zarzillos
y un collarcito de cuentas,
baratijas que la adornen
para cuando va de fiesta,
y una pieza de brocado
para su traje de novia
El sueña con una fusta
para azuzar al caballo,
un traje de terciopelo
y un perfume muy barato
Pasarán a ver después
a ese nuevo buhonero
que solo vende sombreros
pues todos hablan de él. . .
Quien quiera soñar un sueño
que se ponga este sombrero
y sienta que solo es de él. . .
pregonaba a voz en cuello
No os entiendo buhonero,
¿es mágico ese sombrero?
Te convertirá en alondra
y los cielos surcarás,
y, ¿quién sabe?,
si eres diestro
el mismo techo del mundo
con tu mano alcanzarás
Y ¿cuánto cuesta?,
la niña le preguntaba.
Lo que vos me queráis dar,
una sonrisa, un verso,
una flor o ese dedal,
lo que os sea más preciado
a mí me satisfará.
Pero habéis de dejar el suelo
y remontar hasta el cielo
como hace el ave aquél.
No puedo, le dijo ella,
no quiero, le dijo él. . .
Rehenes sois de vuestro tren,
murmuraba el buhonero
y guardaba sus sombreros
y se fue del pueblo aquél. . .
Yo quiero soñar un sueño,
y yo lo quiero también. . .
Pedro y María se miran
pensativos y algo inquietos,
¿se habrá ido el buhonero
o podremos dar con él?
Por todas partes le buscan
sin conseguir encontrarle. . .
La suerte el miedo les hurta
¿cuándo pasará otra vez?
Sollozos a media noche,
suspiros a flor de piel
y lágrimas en la almohada.
. . . ¿Quién quiere un bonito sueño
nunca soñado por él?.
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