En mi cochambrosa buhardilla,
entre inútiles y viejos trastos,
oculto y bien cerrado,
cerrado a llave y bien encadenado.
En el mas oculto y oscuro rincón,
guardo mi vetusto y achacoso arcón.
Al abrirlo el dolor se desparrama,
la vergüenza salta loca de rabia,
las nostalgia me llora desconsolada,
la pena suspira angustiada.
Y me asalta el horror,
y me hiere el dolor.
Y asustado y dolido,
lo cierro con brío,
con alocado poderío,
con rabia y desesperación.
Y lo cierro con llave,
y lo encadeno,
y lo vuelvo a guardar.
Dónde nadie lo vea,
dónde nadie lo abra.
Siempre estas ahí ,
impávido,
impasible,
inalterable,
indiferente,
!Que inquinia te tengo rancio arcón¡.
entre inútiles y viejos trastos,
oculto y bien cerrado,
cerrado a llave y bien encadenado.
En el mas oculto y oscuro rincón,
guardo mi vetusto y achacoso arcón.
Al abrirlo el dolor se desparrama,
la vergüenza salta loca de rabia,
las nostalgia me llora desconsolada,
la pena suspira angustiada.
Y me asalta el horror,
y me hiere el dolor.
Y asustado y dolido,
lo cierro con brío,
con alocado poderío,
con rabia y desesperación.
Y lo cierro con llave,
y lo encadeno,
y lo vuelvo a guardar.
Dónde nadie lo vea,
dónde nadie lo abra.
Siempre estas ahí ,
impávido,
impasible,
inalterable,
indiferente,
!Que inquinia te tengo rancio arcón¡.