Zillah
Poeta recién llegado
Cuando la última lágrima
de Ofelia se secó, el
silencio pareció cobrar
vida, austero como la
llama de tus ojos verdes.
Su vestido yace en las rocas.
Su cuerpo navega sobre un
río celestial, donde un coro
de eunucos anuncia su
llegada al hogar de los puros.
¡De profundis! Suenan las
agraciadas notas de la locura,
porque un ángel que sufrió
las caricias de los mortales
será recibido con una corona
de rosas sin espinas.
de Ofelia se secó, el
silencio pareció cobrar
vida, austero como la
llama de tus ojos verdes.
Su vestido yace en las rocas.
Su cuerpo navega sobre un
río celestial, donde un coro
de eunucos anuncia su
llegada al hogar de los puros.
¡De profundis! Suenan las
agraciadas notas de la locura,
porque un ángel que sufrió
las caricias de los mortales
será recibido con una corona
de rosas sin espinas.