Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
EL VIAJE INTERMINABLE
Eternamente en viaje
nunca llegamos,
no osamos llegar;
desde la eternidad nos esperan y apenas
empacamos las valijas.
Unos paños, agua y almohadas son necesarios,
algún aroma virgen para reavivar la nostalgia,
un colirio para la demencial visión de las galaxias.
Somos los viajantes
ese tren indetenible que arrastra el tiempo
y desgasta los rieles en la edad interminable,
el infinito queda en la última estación
cuando el bufido detenga sus miríadas
y la prole designe otro imperio más vasto que la historia
y sus apuntes desperdigados entre esferas insurrectas.
No hemos llegado aún
ni siguiera vamos en medio,
pero cómo transitan a contravía plumas y pelusas,
se presiente el albur de oceáno más adelante;
a solas, siempre vamos,
llegaremos al final
de este viaje intemporal
este riel vertical
que nos arrostra al infinito.
Eternamente en viaje
nunca llegamos,
no osamos llegar;
desde la eternidad nos esperan y apenas
empacamos las valijas.
Unos paños, agua y almohadas son necesarios,
algún aroma virgen para reavivar la nostalgia,
un colirio para la demencial visión de las galaxias.
Somos los viajantes
ese tren indetenible que arrastra el tiempo
y desgasta los rieles en la edad interminable,
el infinito queda en la última estación
cuando el bufido detenga sus miríadas
y la prole designe otro imperio más vasto que la historia
y sus apuntes desperdigados entre esferas insurrectas.
No hemos llegado aún
ni siguiera vamos en medio,
pero cómo transitan a contravía plumas y pelusas,
se presiente el albur de oceáno más adelante;
a solas, siempre vamos,
llegaremos al final
de este viaje intemporal
este riel vertical
que nos arrostra al infinito.
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