Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El viaje prohibido.
Pedazos de cielo, tus ojos,
que en silencio se unen a los míos.
Claridad mágica de tus manos
y la inmensa ternura de tus dedos.
Yo remuevo las llagas de antaño dolores,
para no opacar la limpieza que tus besos
provocan en mi corazón.
El sueño obtuso del viaje por tu cuerpo,
la ansiedad infinita de beber tus besos.
Ante ti, el corazón se agiganta,
el mar es más profundo,
es más ancha la llanura,
el trigo es más dorado y sensual,
las cordilleras se expanden hacia las alturas
y la noche está más estrellada que nunca...
Yo daría lo que sea por tomar el viaje prohibido.
Sacudir el cauce de tus ríos,
socavar las playas y farallones de tu mar.
Embriagar mis sentidos con el ajonjolí
estupefaciente de tu cuerpo.
Yo daría el ayer y el presente
para hacer el futuro ahora...
Pedazos de cielo, tus ojos,
que en silencio se unen a los míos.
Claridad mágica de tus manos
y la inmensa ternura de tus dedos.
Yo remuevo las llagas de antaño dolores,
para no opacar la limpieza que tus besos
provocan en mi corazón.
El sueño obtuso del viaje por tu cuerpo,
la ansiedad infinita de beber tus besos.
Ante ti, el corazón se agiganta,
el mar es más profundo,
es más ancha la llanura,
el trigo es más dorado y sensual,
las cordilleras se expanden hacia las alturas
y la noche está más estrellada que nunca...
Yo daría lo que sea por tomar el viaje prohibido.
Sacudir el cauce de tus ríos,
socavar las playas y farallones de tu mar.
Embriagar mis sentidos con el ajonjolí
estupefaciente de tu cuerpo.
Yo daría el ayer y el presente
para hacer el futuro ahora...