Margarita Csanady
Poeta asiduo al portal
Hoy me he vestido con la ropa de la luna,
la camisa bordada de soledad,
los zapatos agujereados por cometas de asombro
y recorro las ciudades buscando trenes
confundidos con el dolor.
Más allá de las crucigráfias calles
el silbido agudo y limpio deshace el paisaje
abriendo su corazón en dos diáfanas mitades.
Mañana me pondré el abrigo que arropa el miedo,
buscaré al maquinista,
subiré el peldaño que me llevará a un cielo incierto,
certera y precisa,
y habrá libre algún asiento.
la camisa bordada de soledad,
los zapatos agujereados por cometas de asombro
y recorro las ciudades buscando trenes
confundidos con el dolor.
Más allá de las crucigráfias calles
el silbido agudo y limpio deshace el paisaje
abriendo su corazón en dos diáfanas mitades.
Mañana me pondré el abrigo que arropa el miedo,
buscaré al maquinista,
subiré el peldaño que me llevará a un cielo incierto,
certera y precisa,
y habrá libre algún asiento.