Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Viejo Amor
Es el devenir de la vida,
la que nos lleva a recordar nuestros viejos amores,
todos tenemos un viejo amor,
o un amor viejo,
todos tenemos recuerdos de esa mujer
que en nuestro pasado
sembró con flores y sentimientos,
nuestros ingenuos sueños en nuestros temblorosos
y perdidos corazones,
ese primer amor fueron nuestras madres
a las que desde la guardería recordábamos con dulzura hasta que nos venía a recoger con su afanado derroche, de alegres y sentidas vibraciones;
Después aparecieron otros amores,
eran las mujeres que aparecían y desaparecían de nuestras inagotables vidas,
en un constante goteo de mujeres que se acercaban
y se marchaban de nuestros dulces y preñados sueños,
y de nuestros juveniles y atolondrados corazones;
Más tarde llegó la madurez,
y sólo una mujer tuvo el privilegio de formar un futuro en nuestra incipiente vida,
lo que también les ocurría a ellas con los hombres que empezaban a ser sus compañeros de viaje,
el destino es muy caprichoso y desleal con los amores jóvenes, pues a veces las parejas se separaban sin el más mínimo rubor del corazón, y emprendían un nuevo camino con la comprensión de saber que el amor
era un duende caprichoso y misterioso;
Los amores viejos se recuerdan,
cuando en nuestras vidas se instalan los venerados recuerdos del amor y las pasiones de nuestro pasado,
todos tenemos un amor clavado en nuestras entrañas que tristemente deambulan por los senderos del alma,
logrando relucir en nuestros corazones las espigas doradas,
de nuestras viejas sensaciones.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
Última edición: