Troto
Pablo Romero Parada
Últimamente las visitas de mi abuelo al hospital
son cada vez más frecuentes.
De hecho, ayer mismo me llamó para decirme que estaba en urgencias.
El cabrón me enseñó una foto de sus pelotas
y estaban hinchadísimas
así que le metieron un tubo por el pito
y pastillas para mearlo todo.
"Al menos no tengo que levantarme para ir al baño".
Mi abuelo es otro de los muchos viejos expertos en salud
"por la cuenta que les trae".
Iré a visitarlo al hospital.
No tengo novia así que me junto más a la familia.
Estar mucho tiempo solo me hace enloquecer
y no quiero recaer en esa oscura
época en la que me dedicaba a leer a Bukowski
y a forzarme el whisky con agua.
Era un estudiante que vivía en otra ciudad a golpe de talonario de papi y mami.
Deliraba con ser escritor.
Deliraba con otras muchas cosas.
Sigo delirando a decir verdad
y leyendo a Bukowski
y bebiendo
pero menos.
Y aunque me preocupe,
mis pelotas no son tan grandes como las del viejo
así que no me mudaré con él ni lo acogeré en casa.
No soy capaz ni me da la gana aprender.
Tampoco soy capaz de hacer otras muchas cosas
así que mejor voy terminando esto
y me enciendo un porrito porque "para cuidar debo cuidarme a mi también"
y "que pase lo que tenga que pasar".
son cada vez más frecuentes.
De hecho, ayer mismo me llamó para decirme que estaba en urgencias.
El cabrón me enseñó una foto de sus pelotas
y estaban hinchadísimas
así que le metieron un tubo por el pito
y pastillas para mearlo todo.
"Al menos no tengo que levantarme para ir al baño".
Mi abuelo es otro de los muchos viejos expertos en salud
"por la cuenta que les trae".
Iré a visitarlo al hospital.
No tengo novia así que me junto más a la familia.
Estar mucho tiempo solo me hace enloquecer
y no quiero recaer en esa oscura
época en la que me dedicaba a leer a Bukowski
y a forzarme el whisky con agua.
Era un estudiante que vivía en otra ciudad a golpe de talonario de papi y mami.
Deliraba con ser escritor.
Deliraba con otras muchas cosas.
Sigo delirando a decir verdad
y leyendo a Bukowski
y bebiendo
pero menos.
Y aunque me preocupe,
mis pelotas no son tan grandes como las del viejo
así que no me mudaré con él ni lo acogeré en casa.
No soy capaz ni me da la gana aprender.
Tampoco soy capaz de hacer otras muchas cosas
así que mejor voy terminando esto
y me enciendo un porrito porque "para cuidar debo cuidarme a mi también"
y "que pase lo que tenga que pasar".
Última edición: