jorgereylizard
Poeta recién llegado
No todos lo conocieron,
al viejo que proclamaba su alegría;
camina por largas travesías,
con una barba manchada de vicios,
sus cabellos despeinados por el conocimiento,
la ropa sucia manchada por la vida;
iba y gritaba por la selva
que llena de monstruos se mantenía.
En las mañanas alzaba su vista
y agradecía, mil veces la cruz hacia;
un padre nuestro y comenzaba su travesía;
debajo del puente roto,
él comía piedras y bebía agua muerta,
se sentaba en cartones viejos,
escribía cosas que me dejaba perplejo;
pasaba cada silaba y un trago amargo se tomaba,
para levantarse de su agonía, un poco de valor bebía.
Caminaba por los hospitales y cementerios
y gritando decía: aquí fue mi inicio, ahí será mi final,
mientras los pacientes se reían de su porvenir,
y los curas bendecían su venir,
seguía su rumbo sin destino, paso tras paso,
paseaba por los mercados y luego por el municipio
Y entre pensamientos de eruditos
murmurando iba en su mente ya demente
¡que paradójico son la misma cosa
Ladran, gritan y lo único que importa
Son unos centavos de porquería!.
Me rio de su locura exacta,
de sus palabras que con su saliva
verdades babosas no mantenía.
Me convertí en su discípulo,
pero no creyó que yo fuese su amigo;
se burlaba de mi ética
o de mi ropa llena de marcas.
Pues era absurdo ser un niño bonito
si se puede ser un hombre mendigo.
pues para el vagar por el mundo
era de gran admiración que lo convertía en mito.
El me quito mi tonta cara de conocedor,
me dio dulce alegría de un servidor,
me enseño a llorar con el sol
y amar a mi corazón.
Era un viejo y yo,
locos por propia decisión;
felices de no tener donde dormir hoy;
pero el tiempo no conoce de admiración,
el viejo cayo por su licor,
enfermo termino por su adicción,
y echado en papel del diario hoy, me suplico:
al hospital no me lleves;
un muerto con pocos respiros soy
y bajo tierra yo ya quiero descansar hoy
Al momento nació un día hermoso;
El viejo se sentó a la orilla de su razón
y converso con el sol por largas horas
recordando toda su acción y días llenos de conversación;
llego el atardecer y una lagrima
despidió su gran relación.
Quedo la gran noche
y su único amor se apareció;
todo ella brillante
y con sus doncellas llamadas estrellas
hicieron retumbar el viejo corazón
de ese anciano sucio de alegría y razón
su cara se alumbro su ilusión, de loco amor;
nunca antes esos ojos de amor he visto
como ver la pasión y la ternura,
en cada pupila de su visión;
él como última muestra de amor recito:
!Oh mi dulce amada
Luna, tu fuiste mi vida;
te doy mi alma y alegría;
decirte te amo es una porquería,
yo te he idolatrado diosa de mi vida,
Seguiré siendo tuyo aunque tú no seas mía!.
Sus ojos cayeron,
su respiración se seco;
la luna lo beso en forma de brisa,
e hizo que los sonidos de noche
cantaran a su honra, cantaran a su hombre;
yo pasmado quede ante la muestra del edén
El viejo que proclamaba su alegría
entre tierra quedo;
fina cruz enterré en su lecho,
y El llanto cerro ese hecho.
Ahora yo soy el que camina
esperando enamorar a la vida
sin preocupación de la melancolía.
al viejo que proclamaba su alegría;
camina por largas travesías,
con una barba manchada de vicios,
sus cabellos despeinados por el conocimiento,
la ropa sucia manchada por la vida;
iba y gritaba por la selva
que llena de monstruos se mantenía.
En las mañanas alzaba su vista
y agradecía, mil veces la cruz hacia;
un padre nuestro y comenzaba su travesía;
debajo del puente roto,
él comía piedras y bebía agua muerta,
se sentaba en cartones viejos,
escribía cosas que me dejaba perplejo;
pasaba cada silaba y un trago amargo se tomaba,
para levantarse de su agonía, un poco de valor bebía.
Caminaba por los hospitales y cementerios
y gritando decía: aquí fue mi inicio, ahí será mi final,
mientras los pacientes se reían de su porvenir,
y los curas bendecían su venir,
seguía su rumbo sin destino, paso tras paso,
paseaba por los mercados y luego por el municipio
Y entre pensamientos de eruditos
murmurando iba en su mente ya demente
¡que paradójico son la misma cosa
Ladran, gritan y lo único que importa
Son unos centavos de porquería!.
Me rio de su locura exacta,
de sus palabras que con su saliva
verdades babosas no mantenía.
Me convertí en su discípulo,
pero no creyó que yo fuese su amigo;
se burlaba de mi ética
o de mi ropa llena de marcas.
Pues era absurdo ser un niño bonito
si se puede ser un hombre mendigo.
pues para el vagar por el mundo
era de gran admiración que lo convertía en mito.
El me quito mi tonta cara de conocedor,
me dio dulce alegría de un servidor,
me enseño a llorar con el sol
y amar a mi corazón.
Era un viejo y yo,
locos por propia decisión;
felices de no tener donde dormir hoy;
pero el tiempo no conoce de admiración,
el viejo cayo por su licor,
enfermo termino por su adicción,
y echado en papel del diario hoy, me suplico:
al hospital no me lleves;
un muerto con pocos respiros soy
y bajo tierra yo ya quiero descansar hoy
Al momento nació un día hermoso;
El viejo se sentó a la orilla de su razón
y converso con el sol por largas horas
recordando toda su acción y días llenos de conversación;
llego el atardecer y una lagrima
despidió su gran relación.
Quedo la gran noche
y su único amor se apareció;
todo ella brillante
y con sus doncellas llamadas estrellas
hicieron retumbar el viejo corazón
de ese anciano sucio de alegría y razón
su cara se alumbro su ilusión, de loco amor;
nunca antes esos ojos de amor he visto
como ver la pasión y la ternura,
en cada pupila de su visión;
él como última muestra de amor recito:
!Oh mi dulce amada
Luna, tu fuiste mi vida;
te doy mi alma y alegría;
decirte te amo es una porquería,
yo te he idolatrado diosa de mi vida,
Seguiré siendo tuyo aunque tú no seas mía!.
Sus ojos cayeron,
su respiración se seco;
la luna lo beso en forma de brisa,
e hizo que los sonidos de noche
cantaran a su honra, cantaran a su hombre;
yo pasmado quede ante la muestra del edén
El viejo que proclamaba su alegría
entre tierra quedo;
fina cruz enterré en su lecho,
y El llanto cerro ese hecho.
Ahora yo soy el que camina
esperando enamorar a la vida
sin preocupación de la melancolía.
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