Christian Jovani
Poeta recién llegado
¡El viento cantará su canción!
La que acueste al cielo sobre nosotros
y nos asome la celeste divinidad;
la que fue creada desde antes que el alba naciese,
limpia de ayeres y de querellantes fábulas;
la que fue preparada por los labios de un arcángel
y que nació bautizada con el nombre de los dos.
Porque fue creada para ti y para mí,
al vernos indelebles como espumosas olas
sobre un mar balsámico de caracolas.
Porque sacamos la risa de las montañas,
el suspiro de las cascadas y forjamos su cristalidad.
Porque fundiéndonos en uno,
hicimos cuna en las nubes, un sendero en el arcoíris,
y del agua, nieve luminosa que nos caía encima
decorando nuestra acaramelado momento.
Porque acompañamos el trinar de las golondrinas
que vestían de la plata embriagada;
y en el deleite de las flores,
creamos una nueva estación más allá de la primavera.
¡El viento cantará su canción!
Porque los astros quedaron quietos,
las estrellas abrieron sus párpados de luz,
y quiso de nosotros ser el universo entero;
con nuestro propio lenguaje,
embestidos en un baile de caricias.
La que acueste al cielo sobre nosotros
y nos asome la celeste divinidad;
la que fue creada desde antes que el alba naciese,
limpia de ayeres y de querellantes fábulas;
la que fue preparada por los labios de un arcángel
y que nació bautizada con el nombre de los dos.
Porque fue creada para ti y para mí,
al vernos indelebles como espumosas olas
sobre un mar balsámico de caracolas.
Porque sacamos la risa de las montañas,
el suspiro de las cascadas y forjamos su cristalidad.
Porque fundiéndonos en uno,
hicimos cuna en las nubes, un sendero en el arcoíris,
y del agua, nieve luminosa que nos caía encima
decorando nuestra acaramelado momento.
Porque acompañamos el trinar de las golondrinas
que vestían de la plata embriagada;
y en el deleite de las flores,
creamos una nueva estación más allá de la primavera.
¡El viento cantará su canción!
Porque los astros quedaron quietos,
las estrellas abrieron sus párpados de luz,
y quiso de nosotros ser el universo entero;
con nuestro propio lenguaje,
embestidos en un baile de caricias.
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