Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Fue el viento de tus ojos la figura
que persiguió mi remo peregrino
con velas que abrazaron el destino
y lo empujaron hacia su blancura.
Entre mi Oriente y tú una espesura
de islas y miradas adivino
cuando la luz del sol me abre el camino
a este huracán que gira en su locura.
No resististe, barca estremecida,
a la jugada magistral del viento;
¡húndete ahora en mi brutal herida!
Que el soplo de tus ojos sea un momento,
un tiempo aún por anclar, la despedida,
otro naufragio más del pensamiento.
© Abraham Ferreira Khalil
que persiguió mi remo peregrino
con velas que abrazaron el destino
y lo empujaron hacia su blancura.
Entre mi Oriente y tú una espesura
de islas y miradas adivino
cuando la luz del sol me abre el camino
a este huracán que gira en su locura.
No resististe, barca estremecida,
a la jugada magistral del viento;
¡húndete ahora en mi brutal herida!
Que el soplo de tus ojos sea un momento,
un tiempo aún por anclar, la despedida,
otro naufragio más del pensamiento.
© Abraham Ferreira Khalil
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