Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
I
Que el viento se vaya,
y deje en el mundo una brisa:
Una brisa suave de amaya,
del dulce néctar de estalactita.
Que salga el sol por la puerta
de nuestros corazones unidos,
y que refleje la mirada muerta
de los que quisieron perseguirnos.
Que la pequeña tormenta se atormente
por la impotencia y tristeza de su llanto.
Que la flor desteñida se embellezca
y convierta sus hojas con colores pardos.
II
El viento, el sol, La tormenta,
un sonido brusco y de gran altitud,
un sonido que resucita a las bestias,
que se enfrentaron a la bella luz.
El Sol, la Tormenta, El Viento,
un sonido grave sin arrepentimiento,
un puñal que penetrando siento,
por las partes de mi cansado aliento.
Que el viento se vaya,
y deje en el mundo una brisa:
Una brisa suave de amaya,
del dulce néctar de estalactita.
Que salga el sol por la puerta
de nuestros corazones unidos,
y que refleje la mirada muerta
de los que quisieron perseguirnos.
Que la pequeña tormenta se atormente
por la impotencia y tristeza de su llanto.
Que la flor desteñida se embellezca
y convierta sus hojas con colores pardos.
II
El viento, el sol, La tormenta,
un sonido brusco y de gran altitud,
un sonido que resucita a las bestias,
que se enfrentaron a la bella luz.
El Sol, la Tormenta, El Viento,
un sonido grave sin arrepentimiento,
un puñal que penetrando siento,
por las partes de mi cansado aliento.