Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
El viento fresco movía las sombras,
le daba voces a la alameda;
en los senderos, muy poca gente,
algún bohemio que nunca falta;
todo era calmo en nuestra plaza,
dormían los trinos entre las ramas.
Nos propusimos completar todo:
-el corazón lo había iniciado-
acariciando con suaves manos
el leve temblor de la inocencia
nacieron besos, tiernas miradas
y susurramos: “te quiero tanto”…
Allí, en la fuente de los deseos
sencillos sueños depositamos:
volar muy lejos como gorriones
donde el amor haga su nido,
volar muy lejos, seguir la estrella
y que la vida no nos separe…
Bajo la Luna de un mes de octubre
celestes flores en los canteros,
celestes cuerpos,
celestes almas,
celeste idilio de primavera…
le daba voces a la alameda;
en los senderos, muy poca gente,
algún bohemio que nunca falta;
todo era calmo en nuestra plaza,
dormían los trinos entre las ramas.
Nos propusimos completar todo:
-el corazón lo había iniciado-
acariciando con suaves manos
el leve temblor de la inocencia
nacieron besos, tiernas miradas
y susurramos: “te quiero tanto”…
Allí, en la fuente de los deseos
sencillos sueños depositamos:
volar muy lejos como gorriones
donde el amor haga su nido,
volar muy lejos, seguir la estrella
y que la vida no nos separe…
Bajo la Luna de un mes de octubre
celestes flores en los canteros,
celestes cuerpos,
celestes almas,
celeste idilio de primavera…
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