guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Estoy aquí sobre el desierto,
perdido y sin un linaje,
sin un camino certero.
Estoy en este desierto salvaje
donde las olas de arena y centeno muerto
me ahogan con clementes recuerdos.
Saludo como siempre a ese ser mudo
que con ojos oscuros me observa.
Tan callado, vacío por dentro, tan duro
que ni el sol corroe sus poemas sin futuro.
Adiós silente amigo,
adiós cráneo testigo de mis locuras.
Hoy me despido como lo hago hace siglos
sin recibir una respuesta de tus dientes descoloridos.
Mis huellas se las lleva el viento
y el viento me lleva como bandera sin asta.
Paso por el pueblo que sin vida recuerda otros tiempos,
otras glorias, otro amor banal.
Otra manta cae sin cuerpo que cobijar.
En la costa me sueltan los soplidos de dios
que sin fe me cuaja con brisa desahuciada.
Veo el puerto de maderas crujientes,
de barcos medios hundidos sin capitanes.
La evocación de cuando el comercio
traía inventos expirando un tiempo nocivo.
Así regreso entre remolinos
a los restos de mi avión,
de mi ave metálica sin propulsión.
Regreso a dónde caí buscando mi ilusión,
a donde pensé que sería niño
y un principito me llevaría con gaviotas
a tomar el té con rosas mimosas.
Antoine de Saint-Exupéry
(1900-1944) (mejor : 1900- )
perdido y sin un linaje,
sin un camino certero.
Estoy en este desierto salvaje
donde las olas de arena y centeno muerto
me ahogan con clementes recuerdos.
Saludo como siempre a ese ser mudo
que con ojos oscuros me observa.
Tan callado, vacío por dentro, tan duro
que ni el sol corroe sus poemas sin futuro.
Adiós silente amigo,
adiós cráneo testigo de mis locuras.
Hoy me despido como lo hago hace siglos
sin recibir una respuesta de tus dientes descoloridos.
Mis huellas se las lleva el viento
y el viento me lleva como bandera sin asta.
Paso por el pueblo que sin vida recuerda otros tiempos,
otras glorias, otro amor banal.
Otra manta cae sin cuerpo que cobijar.
En la costa me sueltan los soplidos de dios
que sin fe me cuaja con brisa desahuciada.
Veo el puerto de maderas crujientes,
de barcos medios hundidos sin capitanes.
La evocación de cuando el comercio
traía inventos expirando un tiempo nocivo.
Así regreso entre remolinos
a los restos de mi avión,
de mi ave metálica sin propulsión.
Regreso a dónde caí buscando mi ilusión,
a donde pensé que sería niño
y un principito me llevaría con gaviotas
a tomar el té con rosas mimosas.
Antoine de Saint-Exupéry
(1900-1944) (mejor : 1900- )