Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Zagal
Ya no soy aquel zagal
que se dormía despierto,
frente
a las puertas del mar,
el que se despertaba
en las noches de luces
con las verdades quietas
que le seducen,
y conversaba con el aire
los misterios de unas sombras
que habitaron,
donde ya no habita nadie;
Era yo, quien se bañaba desnudo
sobre las olas
y arremetía mi cuerpo neciamente,
contra las rocas;
Ahora,
soy grande y profundo
como la cara oscura
de un panteón nocturno,
que gime a la luz de la luna
para ver entrar a la muerte,
en su sepultura.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
Ya no soy aquel zagal
que se dormía despierto,
frente
a las puertas del mar,
el que se despertaba
en las noches de luces
con las verdades quietas
que le seducen,
y conversaba con el aire
los misterios de unas sombras
que habitaron,
donde ya no habita nadie;
Era yo, quien se bañaba desnudo
sobre las olas
y arremetía mi cuerpo neciamente,
contra las rocas;
Ahora,
soy grande y profundo
como la cara oscura
de un panteón nocturno,
que gime a la luz de la luna
para ver entrar a la muerte,
en su sepultura.
Autor: Ángel San Isidro
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