Eléctricos.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Presiento que eres mía, desde tiempo inmemorial.
Pero te acostumbraste a vivir con una cruz a cuestas.
En procesión, por la avenida principal de la ciudad.
Avanzas, sollozando y lamentando tu existencia heroica y sojuzgada, a la par.


Como si la gente no tuviera piedad de los pobres huérfanos y mendigos, que hay en cada rincón.


Sin embargo, escuché tus alabanzas, una mañana de lluvia.
Tocabas el tambor y la guitarra, con tus dedos sobrios.
También, la armónica y el arpa, con los dedos de los pies.
Soplabas y eras mujer orquesta, dinámica, ¿ Lo ves ?


No me lo creía del todo. No salgo de mi asombro. A esta mujer debo tocarle el hombro.




Me digo, y me acerco a vos. Con mi cenicero en la cabeza, en señal de respeto.
Me miraste de reojo; y eso que me camuflé, detrás de un seto de cipreses.
Luego, imité el baile del borracho, que vacila, haciendo eses.
A tus pies me postré, y te arrodillaste ante mí, mas yo me tumbé, para que socorrieras al caído.


Y los dos, electrizados, anduvimos con los pelos de punta, por las calles, chispeando por las orejas.


Terminamos la jornada, tras las rejas.
Nos detuvo un agente de Policía.
Por los rayos, truenos y relámpagos que provocábamos, a cada paso que dábamos.
Y es que soy el señor Corriente Alterna.


Por eso, en la celda de prisión, me zambullo entre tus piernas.
 
Última edición:
Gracias, amigo. La electricidad es como el Amor-Bondad, y el Amor-Sencillez, que están en nuestros corazones. Este poema se refiere a los sentimientos del Creador. O sea, intento traducir, en mi poema, lo que yo, humildemente, capto de Dios. Sé que es una pretensión demasiado grande. Una ambición desmedida. Pero me divierto así.
 
Presiento que eres mía, desde tiempo inmemorial.
Pero te acostumbraste a vivir con una cruz a cuestas.
En procesión, por la avenida principal de la ciudad.
Avanzas, sollozando y lamentando tu existencia heroica y sojuzgada, a la par.


Como si la gente no tuviera piedad de los pobres huérfanos y mendigos, que hay en cada rincón.


Sin embargo, escuché tus alabanzas, una mañana de lluvia.
Tocabas el tambor y la guitarra, con tus dedos sobrios.
También, la armónica y el arpa, con los dedos de los pies.
Soplabas y eras mujer orquesta, dinámica, ¿ Lo ves ?


No me lo creía del todo. No salgo de mi asombro. A esta mujer debo tocarle el hombro.




Me digo, y me acerco a vos. Con mi cenicero en la cabeza, en señal de respeto.
Me miraste de reojo; y eso que me camuflé, detrás de un seto de cipreses.
Luego, imité el baile del borracho, que vacila, haciendo eses.
A tus pies me postré, y te arrodillaste ante mí, mas yo me tumbé, para que socorrieras al caído.


Y los dos, electrizados, anduvimos con los pelos de punta, por las calles, chispeando por las orejas.


Terminamos la jornada, tras las rejas.
Nos detuvo un agente de Policía.
Por los rayos, truenos y relámpagos que provocábamos, a cada paso que dábamos.
Y es que soy el señor Corriente Alterna.


Por eso, en la celda de prisión, me zambullo entre tus piernas.
Poema un poco loco y muy entretenido. Imágenes inteligentes que trasladan al lector a una vorágine de "eléctricas" sensaciones. Un placer pasar por tus versos. Mis saludos. Luis.
 
¡ Gracias, compañeros !
Dios no puede faltar a la cita.
Y no soy yo, pero le sirvo de receptáculo.
Al menos, eso intento. Y transmito sus mensajes, con prudencia.
Porque yo no soy tan inteligente, como otras personas.
Quizá Beethoven, Wagner, Mozart o Bach, lo harían mejor.
 

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