Histrión
Poeta recién llegado
I
Electrocardiograma
Electrocardiograma
|Beep, beep| |Beep, beep|...
La máquina emite un llanto:
es un llanto como un susurro,
es como tener a un halcón en tu oido diciendo:
"si bien canto, tambien destruyo".
Más incrédulo, le contesté al halcón:
"¿si ni voz ni timbre tienes, tampoco cantas...
tus unicas armas son tus dos alas,
como esperas que crea tus palabras?"
y dijo:
bajo mis plumas hay memorias,
y éstas son blindadas, de kevlar…
bajo mi voz existe verdad,
y esa es poética incluso gritada.
Y el halcón vuela y se pierde en la densa noche;
medianoche profunda y abismal ...
se va no sin espetar un reproche que dice así:
soy más que un simple animal.
Ah! me parece seguir escuchando al halcón:
cantando su debla y hundiendose en la niebla;
hundiendose por siempre... ¡me pregunto si miente!
En su hocico una rama de viniebla, y otra de abete.
II
Radiografía
La noche envuelve con frío intenso,
y el firmamento se deja ver en la oscuridad:
¿cómo funciona el universo?
¿funciona por capricho de la casualidad?
Imposible es hacer que regrese el halcón,
¿qué me queda por hacer?
Miro las estrellas y una en particular,
luego esta estrella me murmura:
"¿qué me ves? ¡volteeate para allá!"
El firmamento es cruel como alacrán,
y este alacrán sube por mis pies...
este alacrán tiene mil máscaras,
y nunca usa dos veces una igual.
Y a cada paso que doy,
el alacrán da una estocada en mi piel.
A veces,
lo oigo extraer las fuerzas de mi ser,
y a veces,
siento como las inyecta y las vuelve a poner.
III
Quirófano
Y es en noches como estas,Quirófano
en que delira el alacrán:
no succiona y no inyecta,
sino que se resigna a cantar:
Letanía del corsario
"Con una lira rota y un arpa fría,
mira las arpías que puedo seducir;
¿soy tiburón o soy delfín?
mi reputación oscila entre noble y vil.
La farpa de mi escafandra
escarpa las facciones de mi rostro,
hasta convertirme de canario, en un monstruo gris. "
Epílogo: Diagnóstico
Esquizofrénico ante mi reflejo,
tomé una sola bocanada de aire fresco;
la nube y el néctar que ésta lloraba
me hicieron sentir menos muerto.
Entonces supe que el corsario era yo,
el alacrán mi cuerpo,
y el halcón el tiempo.