Sinuhé
Poeta adicto al portal
Usted es un poeta, Señor Nezahualcóyotl.
Yo en cambio,
soy el que incendia los campos;
el que tira el arado en el mar.
Soy vasallo.
Quisiera talvez ser libre,
y detenerme en la tierra
a secar mis naves.
Gran Señor, han avisado,
que Texcoco al tiempo se volvió a la ruina.
De la ruina sé bastante -ya ves-
aunque no sea guerrero o marcial
también combato.
Mi guerra son las sombras,
no tengo ejército, mi arma son las voces;
las voces que con duda y torpes talvez,
algún día se levanten y maten.
Por el color de mi piel, corre generosa y extraviada,
también su Raza;
su estirpe Señor, disminuida y leve en los siglos.
¿Cuánto tiempo Gran Tlahtoani?
Coyote de la Luna, grande animal temido,
¿cuándo terminará el sitio en estas ciudades extrañas?
Huyo también, yo desespero.
Corro tímido por ésta tierra nuestra,
que han dejado como rastrojo de viudas.
Ya no amanece,
ya los campos se volvieron a cenizas.
Venga Señor, derribe al odio,
al ladrón tirano de promesas;
blanco martirio cual espejo sin luna.
Tumbe ciudades, convoque Príncipes;
a los dardos y con ellos derribe soledades.
¿Cuándo marchó Coyote de los Mares?
Nitlayocoya Señor:
ya derrumbaron mis torres y pirámides;
todo, todo yo soy despojos.
......
Usted es un poeta,
Señor Nezahualcóyotl.
Yo en cambio,
soy el que espera mustio
tras el nubarrón aquel de lejanía...
......
.....
....
...
..
.
Así, echando de menos tus cantos
me he venido a afligir.
Solo he venido a quedar triste,
yo a mi mismo me desgarro.
He venido a estar triste, me aflijo.
Ya no estas aquí, ya no,
en la región donde de algún modo se existe,
me dejaste sin provisión en la tierra.
Por esto, a mi mismo me desgarro
Tlahtoani Acolmiztli Nezahualcóyotl de Texcoco
Yo en cambio,
soy el que incendia los campos;
el que tira el arado en el mar.
Soy vasallo.
Quisiera talvez ser libre,
y detenerme en la tierra
a secar mis naves.
Gran Señor, han avisado,
que Texcoco al tiempo se volvió a la ruina.
De la ruina sé bastante -ya ves-
aunque no sea guerrero o marcial
también combato.
Mi guerra son las sombras,
no tengo ejército, mi arma son las voces;
las voces que con duda y torpes talvez,
algún día se levanten y maten.
Por el color de mi piel, corre generosa y extraviada,
también su Raza;
su estirpe Señor, disminuida y leve en los siglos.
¿Cuánto tiempo Gran Tlahtoani?
Coyote de la Luna, grande animal temido,
¿cuándo terminará el sitio en estas ciudades extrañas?
Huyo también, yo desespero.
Corro tímido por ésta tierra nuestra,
que han dejado como rastrojo de viudas.
Ya no amanece,
ya los campos se volvieron a cenizas.
Venga Señor, derribe al odio,
al ladrón tirano de promesas;
blanco martirio cual espejo sin luna.
Tumbe ciudades, convoque Príncipes;
a los dardos y con ellos derribe soledades.
¿Cuándo marchó Coyote de los Mares?
Nitlayocoya Señor:
ya derrumbaron mis torres y pirámides;
todo, todo yo soy despojos.
......
Usted es un poeta,
Señor Nezahualcóyotl.
Yo en cambio,
soy el que espera mustio
tras el nubarrón aquel de lejanía...
......
.....
....
...
..
.
Así, echando de menos tus cantos
me he venido a afligir.
Solo he venido a quedar triste,
yo a mi mismo me desgarro.
He venido a estar triste, me aflijo.
Ya no estas aquí, ya no,
en la región donde de algún modo se existe,
me dejaste sin provisión en la tierra.
Por esto, a mi mismo me desgarro
Tlahtoani Acolmiztli Nezahualcóyotl de Texcoco