poetakabik
Poeta veterano en el portal
Oh fuego eterno, río desbordado,
furia sin cauce, llama sin consuelo,
que habitas hondo, en sombra y en desvelo,
tras la razón, dormido y olvidado.
Tú, que eres luz y abismo entrelazado,
sabiduría envuelta en negro velo,
susurras desde un invisible cielo
el canto del dolor no confesado.
¿Qué somos sino herencia de tu aliento,
cuando el amor se viste de tormenta,
y el miedo en nuestra sangre se fermenta
como un veneno antiguo y lento?
Oh fuerza, oh caos, mi secreto viento,
mi sombra fiel, la furia que me tienta,
te abrazo hoy sin culpa y sin afrenta:
en ti también reside el fundamento.
No eres la ruina, no eres el castigo,
ni el pozo del errar sin redención,
sino la voz que clama comprensión
bajo el cristal que impide ser contigo.
No temo más perderme si es conmigo,
pues quien se niega nunca halla perdón;
sólo quien ama su contradicción
logra encender la paz dentro del trigo.
furia sin cauce, llama sin consuelo,
que habitas hondo, en sombra y en desvelo,
tras la razón, dormido y olvidado.
Tú, que eres luz y abismo entrelazado,
sabiduría envuelta en negro velo,
susurras desde un invisible cielo
el canto del dolor no confesado.
¿Qué somos sino herencia de tu aliento,
cuando el amor se viste de tormenta,
y el miedo en nuestra sangre se fermenta
como un veneno antiguo y lento?
Oh fuerza, oh caos, mi secreto viento,
mi sombra fiel, la furia que me tienta,
te abrazo hoy sin culpa y sin afrenta:
en ti también reside el fundamento.
No eres la ruina, no eres el castigo,
ni el pozo del errar sin redención,
sino la voz que clama comprensión
bajo el cristal que impide ser contigo.
No temo más perderme si es conmigo,
pues quien se niega nunca halla perdón;
sólo quien ama su contradicción
logra encender la paz dentro del trigo.