La quedé mirando fijamente
sin importar si ella lo notó
en un segundo ya cegado por su belleza
quedé invidente de tan fervorosa adoración.
Aprisionada en mis ojos, fue novedoso
que el mundo se apagara...
su rostro tan celestial, tan precioso
ni el sol ni la luna la igualan...
sin importar si ella lo notó
en un segundo ya cegado por su belleza
quedé invidente de tan fervorosa adoración.
Aprisionada en mis ojos, fue novedoso
que el mundo se apagara...
su rostro tan celestial, tan precioso
ni el sol ni la luna la igualan...
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