Kazor
Poeta adicto al portal
Por las venas me desangro fumando mis cenizas
en una habitación en triángulo, con triángulos,
un espejo circular esboza su última sonrisa, cuadrada como sus ojos,
ponzoñosa como su alma.
El amor pasea sobre el tejado observando,
midiendo la distancia que existe entre el cielo y el suelo,
entre la vida y la muerte.
Tú lees a algún artista moderno que no sabe lo que escribe
mientras, tumbado, Yo tumbado por el cansancio me deformo,
me conformo con escuchar el silbido de tu voz y no lo que recitas.
Me formo, pero mi forma es demasiado extraña como para describirla,
tú me observas abrazarme al tiempo,
mientras él y yo bailamos un tango.
Y bebes, y bebemos.
Nos debemos a algo, siempre existe algo,
deudas, compromisos, el maldito amor (que no acaba de decidirse),
nosotros.
Nosotros, ¿somos algo?
Materia gris o arco iris, no sé ni me importa.
Creo que he evolucionado,
sigo tumbado pero no por el cansancio sino por la alegría,
el amor se ha estrellado contra el suelo,
parece que ha elegido revivirse,
parece que ha elegido revivirnos.
Y todo vuelve a un compás más tranquilo,
hemos decidido besar el suelo
y quedarnos allí hasta quemarnos
y sentarnos allí hasta bebernos.
No vaya a ser que la ceniza termine
y la muerte se decida por el suelo
y elija morirse.
Y elijamos morirnos.
en una habitación en triángulo, con triángulos,
un espejo circular esboza su última sonrisa, cuadrada como sus ojos,
ponzoñosa como su alma.
El amor pasea sobre el tejado observando,
midiendo la distancia que existe entre el cielo y el suelo,
entre la vida y la muerte.
Tú lees a algún artista moderno que no sabe lo que escribe
mientras, tumbado, Yo tumbado por el cansancio me deformo,
me conformo con escuchar el silbido de tu voz y no lo que recitas.
Me formo, pero mi forma es demasiado extraña como para describirla,
tú me observas abrazarme al tiempo,
mientras él y yo bailamos un tango.
Y bebes, y bebemos.
Nos debemos a algo, siempre existe algo,
deudas, compromisos, el maldito amor (que no acaba de decidirse),
nosotros.
Nosotros, ¿somos algo?
Materia gris o arco iris, no sé ni me importa.
Creo que he evolucionado,
sigo tumbado pero no por el cansancio sino por la alegría,
el amor se ha estrellado contra el suelo,
parece que ha elegido revivirse,
parece que ha elegido revivirnos.
Y todo vuelve a un compás más tranquilo,
hemos decidido besar el suelo
y quedarnos allí hasta quemarnos
y sentarnos allí hasta bebernos.
No vaya a ser que la ceniza termine
y la muerte se decida por el suelo
y elija morirse.
Y elijamos morirnos.